viernes, 30 de diciembre de 2011

Érase unas navidades

Bueno, ya se va acercando el final de este año y tocaría hacer balance, o hablar de cómo pienso celebrarlo o temas por el estilo, pero eso sería demasiado convencional para mí. Yo que ando siempre retrasado por el mundo, voy a hablar de cómo he celebrado la navidad durante mi vida.

Primero os pondré en antecedentes, diciendo que las navidades en mi familia son tradicionalmente una cosa bastante deprimente, pero aún así, nunca he faltado a la cita de pasarlas con ellos. La primera peculiaridad es que no nos juntamos con toda la parentela en la típica cena de nochebuena, en mi casa cuando nos juntamos es para la comida del día de navidad, pero eso lo dejaré para más adelante, de momento os cuento la nochebuena.

Cuando mis padres estaban casados y yo era pequeño, la estampa aquella tarde-noche solía ser la de mi madre estresada en la cocina, preparando platos y más platos y posteriormente engalanando la mesa con la mejor mantelería, la mejor cubertería, la mejor vajilla, vamos lo mejor de todo lo que había por casa. Posteriormente aparecía mi padre, a una hora indeterminada, pero mucho más tarde de la esperada y con mucho más alcohol en el cuerpo del recomendable, después de haber estado de celebración de bar en bar con los compañeros y amigos. La mayoría de las veces llegaba tan pasado que se metía en la cama directamente hasta la comida del día siguiente. Mi madre se entristecía por haber estado toda la tarde metida en la cocina para nada y, aunque trataba de disimilar para que el pequeño Bitxin no se enterase de nada, la verdad es que acababa cenando yo sólo, porque ella apenas probaba bocado.

Esta costumbre se mantuvo más o menos así hasta los últimos años del matrimonio, aunque cada vez con más invitados. Desde que murió mi abuelo materno, mi abuela venía a cenar también por nochebuena, así que mi padre trataba de comportarse un poco mejor delante de su suegra. Posteriormente se divorció un hermnano de mi madre y también pasó a acompañarnos en aquellas veladas. La estampa era dantesca, porque mi padre estaba alocholizado, a mi abuela se le empezaba a ir la cabeza y mi tío yo creo que tiene bastante limitada su capacidad intelectual, así que os podéis imaginar las conversaciones sin pies ni cabeza que se producían en aquella mesa. Completábamos el cuadro mi madre, ausente en la mesa porque seguía en la cocina terminando de cocinar y servir los platos y yo enguyendo todo lo más rápido posible para encerrarme en la habitación cuanto antes y abandonar aquella estampa familiar.

Estos últimos años la cosa ha vuelto a cambiar. Mis padres se divorciaron, así que por la tarde me voy con mi padre a ver a su familia, que es la única vez al año que nos vemos. Tengo con ellos la típica conversación intrascendente durante unos 5 minutos que se me hacen eternos y en los que interiormente me pregunto qué hago yo allí y qué tipo de lazos afectivos me unen con esa gente y luego ya mi padre me devuelve a casa de mi madre. Con ella vamos a llevarle la cena a mi abuela, que ya no se mueve de su casa y está acostumbrada a cenar a las 7-8 de la tarde. Nos estamos con ella mientras cena y luego nos volvemos a casa de mi madre y cenamos los dos solos la mar de bien. Mi tío tampoco nos acompaña porque se ha echado una novia sudaméricana que podría ser su nieta y que suponemos que está con él por lo que está, pero que hay que reconocer que por aguantar a semejante hombre a su lado, tiene ganado el cielo y cada céntimo que le pueda sacar, ya que es un ser cargado de virtudes (machista, homófobo, putero, bruto, cortito,... ) A ella en la familia cariñosamente la apodamos "la rubia" por su color de tinte, aunque tengo que decir que yo nunca la he visto en persona.

La comida de navidad como he comentado, es en el acontecimiento en el que tradicionalmente nos reunimos con toda la familia materna.

Cuando yo era pequeño y empezamos con esta tradición de juntarnos, era muy divertido porque también estaban mis primos con los que me llevo uno y dos años y nos lo pasábamos muy bien haciendo trastadas antes y después de la comida y jugando a nuestros juegos de mesa. Nos juntábamos mis abuelos, un hermano de mi madre (no el ahora divorciado) con su mujer y sus dos hijos, la hermana de mi madre que todavía estaba soltera y vivía en casa con mis abuelos, mis padres y yo.

Unos años más tarde la composición de la mesa cambió, ya que murió mi abuelo, apareció mi tío divorciado, mi tía se casó y tuvo a su hija y por culpa de su mujer, la familia de mi otro tío dejó de juntarse con nosotros y con ello, yo me quedé sin primos con los que compartir momentos. También cambió el lugar de celebración, que pasó de ser en casa de mi abuela a ser en casa de mi madre.

Y así llegamos al relato de cómo ha sido mi navidad este año, pero visto lo que llevo escrito hasta este momento, mejor lo dejo para otro día.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Érase un retorno

Ya ando otra vez por aquí, si os preguntáis el motivo de tan larga ausencia, os lo puedo resumir en que he estado tratando de recuperar la relación con ÉL y eso consume mucho tiempo.

Pero considero que ha sido un tiempo muy bien invertido, a pesar de que me ha tenido alejado de la blogosfera, ya que hemos conseguido alinearnos en el espacio-tiempo.

Muchas veces he comentado que siempre estábamos como el perro y el gato, ya que cuando yo quería volver ÉL no estaba tan seguro y cuando ÉL quería volver, era yo el que no estaba por la labor.

Pero por fin llegó el momento en el que los dos nos encontramos predispuestos a la reconciliación, desplegando cada uno nuestras mejores armas y volviéndonos a enamorar mutuamente.

Lo de que hemos vuelto, tampoco lo hemos hablado así en plan de decírnoslo a la cara, ya que en su día tampoco hablamos nunca de que estábamos saliendo. Simplemente hemos llegado a esa conclusión después de pasar tantísimo tiempo juntos, cuando ÉL se queda casi todos los días a dormir en mi casa y cuando hacemos planes de futuro juntos. Supongo que eso es una relación, aunque nunca hablemos sobre ello.

Dicen que de todo se aprende en esta vida y de las 3 rupturas que hemos tenido, yo he aprendido cosas importantes.

En la primera ocasión, cuando apenas llevábamos un par de meses, descubrí la belleza de su interior, ya que yo corté sin darle ninguna explicación y ÉL se mantuvo a mi lado, ofreciéndome su amistad desinteresada, que me venía muy bien porque yo no conocía a casi nadie en esta ciudad y con ese gesto en el día a día me fue conquistando. Creo que incluso puedo decir que fue ahí cuando me enamoré realmente de ÉL, ya que hasta ese momento creo que nunca me había tomado en serio lo nuestro.

En la segunda ocasión, tras un par de años de relación, habíamos caido en la rutina y yo tenía ganas de hacer cosas nuevas. En el primer intento de introducir novedades, se me ocurrió hacer una salida de senderismo por la Sierra y la cosa salió mal. Esa gilipollez supuso la segunda ruptura. En aquella ocasión, creo que yo tuve siempre claro que volveríamos hasta que ÉL me dijo que estaba empezando algo con otro chico. Eso hizo clack en mi mente y ahí fue cuando empecé a luchar por reconquistarlo. De aquella ruptura aprendí que no puedo pretender que ÉL esté eternamente detrás de mí y que si yo paso de ÉL, ÉL puede hacer lo mismo y dejarme por otro. Parece obvio, pero es algo que hasta ese momento nunca me había planteado.

De esta ruptura creo que todavía es pronto para sacar conclusiones, pero ahora mismo pienso (y espero que ÉL también) que estamos hechos el uno para el otro y que tenemos toda una vida en común por delante, con sus buenos y malos momentos. Espero que sean mucho más de los primeros, y que no haya más rupturas. El tiempo lo dirá.

No creo que leas esto, pero por si acaso: TE QUIERO.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Érase las últimas cenas con mis amigos

Me iba a poner a escribir hoy sobre este último finde que he pasado en Santander con mis amigos, pero he caído en la cuenta (más bien me lo han recordado ellos, ya que se han convertido en visitantes de este rincón) que en su día no escribí sobre la anterior visita, así que hoy toca un dos por uno, como las ofertas del súper.

Tengo que reconocer que tengo unos amigos que no me los merezco, porque a pesar de tenerles abandonados desde que estoy en el destierro madrileño, cada vez que voy organizan un sarao para recibirme. Bueno, la verdad es que tampoco voy a ser tan ingenuo, que cualquier pretexto les sirve para montarse una buena juerga y en estos casos, la excusa se la sirvo yo en bandeja, jejeje.

En la anterior ocasión, fue LA la que nos hizo de anfitriona, junto a su marido y su perro Yoda. Bueno, llegado este momento, creo que toca rebautizar a LA como Laurutz, que es como se está haciendo llamar en la Blogosfera y es que esta fiebre de los blogs se está contagiando entre mis amigos.

Volviendo a lo que estábamos, como mi memoria va mermando con el paso del tiempo, voy a resumir aquella primera velada en muy pocas palabras: La anfitriona: perfecta, la comida: riquísima, la compañía: inmejorable, la bebida: no la pude probar porque conducía (¿a quién se le ocurre irse a vivir tan lejos?), las risas de sobremesa: aseguradas, la visita de los vecinos para quejarse del ruido: lógica y el fin de fiesta: exótico.

Sólo me voy a detener un poco más en este último punto, porque he puesto exótico por poner algo, pero ¿cómo puede acabar una cena de 3 maricas y 3 mariliendres? pues yéndonos todos juntos de CRUISING. Bueno, todos todos, no. Sólo los maricas y una de las mariliendres. Y encima fue ella la que insistió.

El lugar elegido fue el aparcamiento de una playa perdida y, la verdad es que la noche no invitaba a ello, ya que hacía frío y estaba lloviendo, así que prácticamente no había nadie. Es de esos sitios en los que se liga de coche en coche y allí estaban ellos metidos al fondo de mi casa con ruedas, aprovechando el tinte de sus cristales, mientras me dejaban a mí en el puesto de conducción dando la cara.

La verdad es que nos reímos bastante e hicimos que Nelly conociera un sitio de esos, aunque la verdad es que no sé que se esperaba del lugar, porque mira que insistió. Como ella misma dijo, se sintió como Rafa Méndez en el programa After Hours.

Pasando a este reciente finde, el plan fue menos hogareño, porque cenamos en un chino y después los 3 maricas nos fuimos de fiesta, esta vez sin las mariliendres, por el escaso ambiente santanderino.

Según M sólo iba a ser una cerveza rápida, porque al día siguiente tenía que seguir preparando sus oposiciones, pero como todos imaginábamos, la cosa se lió. Acabamos en el único cuarto oscuro de la ciudad, ese en el que la última vez que habíamos ido, casi nos echan por ponernos a jugar al escondite. La verdad es que sólo entré porque me habían dicho que lo habían reformado y allí estaba M enseñándome lás reformas, mientras nos metían mano. Y con las mismas, nos fuimos para casa, donde tuvo lugar la verdadera odisea de la noche, aunque ya de buena mañana.

Resulta que a mi madre hace poco la robaron el bolso con, entre otras cosas, las llaves de casa y la documentación con su dirección, así que había cambiado la cerradura con cargo al seguro. Antes de irme, me dió una copia de la nueva llave, pero la verdad es que yo no la probé y cuando regresé de fiesta, pues resulta que la llave no funcionaba. Que conste que lo intenté varias veces, por si era producto de la borrachera que llevaba, pero no, definitivamente algo no iba bien.

Llamé varias veces al timbre y mi madre no se despertó a abrirme. Bajé a llamar al telefonillo y tampoco hubo respuesta. Saqué el móvil y me había quedado sin batería, así que finalmente me tuve que ir a una de las pocas cabinas que quedan en el pueblo a llamarala por teléfono.

Volví corriendo hasta casa y allí estaba ella esperándome en la puerta y yo tratando de disimular la embriaguez. La verdad es que o ella se hizo la tonta o yo disimulé muy bien, porque no me dijo nada. Más bien imagino que lo primero, amor de madre. Y así han terminado de momento estas dos veladas con amigos, hasta la siguiente, claro, porque espero que haya muchas más.

martes, 22 de noviembre de 2011

Érase un pariente perdedor

¿Os habéis enterado de que hemos tenido elecciones? Supongo que sí, pero por si acaso yo os lo cuento, como casi siempre, a toro pasado.

Lo que seguro que no os podríais ni imaginar es que uno de los candidatos a Presidente del Gobierno comparte genes con este que os escribe. Eso sí, genes bastante lejanos, no os vayáis a pensar que tengo algún hermano político, más que nada porque no tengo hermanos.

Tampoco tengo ni idea de el grado del parentesco que nos une, porque vamos a ver: si la abuela de una persona (A) es prima de la bisabuela de otra persona (B) ¿qué son esas personas entre ellas?

Bueno, pues para no marear más la perdiz, ahora es cuando digo que A es Rubalcaba y B es ErBitxin. Y es que ambos llevamos Monte, en algún lugar de nuestra lista de apellidos.

Y os estaréis preguntando que por qué digo esto cuando ya no me podéis hacer el favor de votarlo, pues sencillamente porque ni yo he utilizado para votar una papeleta en la que pusiera su nombre.

Supongo que él desconocerá mi existencia, al igual que yo desconocía nuestro parentesco hasta la llegada de la campaña electoral, momento en el cuál mi abuela aprovechó para recomendarme votar a "nuestro pariente".

La verdad es que, como mi abuela está como está, en un principio no le dí mucha credibilidad, hasta que me lo confirmaron tanto mi madre como mi tía. Y luego me puse a investigar por esto de internet y descubrí que puede ser cierto.

Creo que nunca sabremos cómo este hombre habría resultado como Presidente, porque la verdad es que lo tenía verdaderamente difícil, por no decir imposible, para salir elegido y aunque paso de hablar de política por aquí (esta frase os recordará a otro bloguero), hay que reconocer que ha tenido un par, para presentarse a sabiendas de que iba a convertirse en un auténtico perdedor.

Pues nada, desde aquí dar la enhorabuena a los premiados, que también lo tienen bastante difícil por cierto y nosotros a verlas venir durante otros 4 años hasta que nos vuelvan a escuchar.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Érase un mensaje del destino

Os pongo en antecedentes, día de la Almudena, fiesta local en Madrid y el que os escribe está tirado en el sofá observando el portátil que descansa cerrado y apagado sobre la mesa de centro.

Estaba pensando sobre mi trayetoria en el mundo de los blogs: Empecé leyendo un montón, pero sin comentar en ninguno. Muuuucho tiempo después me hice el mío propio y empecé a comentar en los que solía leer con el objetivo de que aumentase el contador de visitas y una vez pasado el subidón inicial, leo todavía alguno más que antes de abrir el mío, pero sólo comento en unos pocos y además muy de vez en cuando.

Sobre el ritmo de publicación de entradas en mi blog, ha pasado de ser una diaria a una semanal y eso la semana en la que publico, así que me rondaba por la cabeza por primera vez la idea de abandonarlo definitivamente.

En ese momento he decidido encender el ordenador para escribir el cierre a esta humilde bitácora, pero antes he comprobado el correo, lo que ya es todo un ritual cuando arranco esto y me he encontrado con un mensaje de facebook de mi mejor amigo, que espero que no le importe que lo pegue por aquí:

Bueno bueno, he tenido yo q hacerme un blog (si, por fin) para descubrir el tuyo !! Y digo descubrir, pq ha sido eso... TOOODO UN DESCUBRIMIENTO !! Con decirte q estoy enganxado... jajaja. Q tal todo?? O sea, algún detalle q no salga en el blog??

Así que ha sido como un mensaje del destino, ya que me ha hecho cambiar de opinión sobre el futuro de mi blog. Y es que ahora que tengo fans de mi vida real por aquí, no los puedo defraudar. Hablo en plural porque ya tenía constancia de alguna que otra presencia.

Aunque nunca les había hablado sobre la existencia de este rinconcito en internet, un buen día y tras mucho meditarlo, decidí comentar en el blog de mi amiga Nelly a la que yo por aquí siempre había llamado N, así que esa sería la revelación para ellos de mi identidad secreta, jejeje, aunque Nelly se empeñe en desvelarla a toda costa, ejem.

Bueno, ahora tengo que ponerme a buscar cual es su blog, ya que se le ha olvidado ponerlo en su mensaje, pero nada, que sepas que eres bienvenido por aquí y ahora falta convencer a LA.

Y ya que sé que me lees, toca el momento de la exaltación de la amistad, porque nunca te lo digo en persona: MUCHAS GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE AHÍ. TE QUIERO.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Érase un puente de Rodríguez

CasiÉL tenía este puente un viaje organizado por su empresa, pero no por cuestiones de trabajo, sino para confraternizar con los compañeros. El destino era Lanzarote y se han alojado en un hotel de esos con todo incluído.

Yo aún sabiéndolo, me había pedido el lunes de vacaciones. Mi idea era hacer alguna otra escapada en solitario con la casa con ruedas, pero finalmente decidí quedarme a mi bola en Madrid.

La verdad es que me ha venido muy bien, tanto a nivel práctico como sentimental.

A nivel práctico me ha servido para hacer un zafarrancho de limpieza, que la verdad es que ya me tocaba. He limpiado el piso, he ordenado el trastero y me he quitado de enmedio más cosas de casiÉL que todavía quedaban por aquí.

La verdad es que no he salido de casa más que un par de horas cada día para ir al Retiro a patinar. Y también estos ratos me han venido de lujo para practicar lo que me están enseñando en el curso de patinaje al que voy todos los jueves.

A nivel sentimental parece que voy saliendo de mi bachecillo personal. Me encuentro bien conmigo mismo y ahora que he encontrado la paz interior que me hacía falta, ya me veo preparado para volver a salir al mundo.

Me veo capaz de socializar, de hacer amigos e incluso creo que ya me puedo plantear retomar la relación con CasiÉL si es que quiere, que después de lo de mi cumple no se yo...

Si os digo que ahora mismo estoy solito en casa, viendo un capítulo de una serie que he visto ya unas cuantas veces, fumándome una cachimba y con un copazo en la mano, podríais pensar que la depresión se ha hecho más profunda, pero nada más lejos de la realidad. Me siento genial.

La única pega es que me ha llamado CasiÉL diciéndome que está mal, pero que no quiere verme, que prefiere superarlo él sólo como he hecho yo y una vez que estemos los dos bien, ya se verá. ¿He dicho alguna vez que estamos totalmente desincronizados?

Lo siento por él, pero voy a dejarle su espacio, que creo que es lo que necesita. Y mientras, aunque estoy aquí por si el quiere, no me cierro a ninguna posibilidad. Creo que se acabó el luto, aunque eso tampoco significa que me vaya a tirar a todo el que se me ponga por delante, como hice nada más cortar. De los errores también se aprende.

martes, 25 de octubre de 2011

Érase un diario de a bordo: Sábado 15 de octubre

Hoy el diario de ruta no va a ser como los días anteriores, ya que hasta ahora me había entretenido en ir escribiendo a lo largo de los días, para luchar contra el aburrimiento de estar yo sólo.

Hoy en cambio, el día de mi cumpleaños, estoy escribiendo esto a las 9 de la noche sentado en la mesa del salón de mi casa, en Madrid.

CasiÉl hizo ayer el esfuerzo de meterse 6 horas en un autobús para venir a hacerme compañía y que no pasase sólo este día que para él debería ser especial (a mí me deprimen bastante) y se lo he pagado haciéndole pasarse otras 6 horas en la furgoneta de vuelta a Madrid.

No tengo muy claro lo que me ha pasado, pero al levantarme me he agobiado. Llevaba 3 días levántadome a la hora que me daba la gana, que normalmente eran las 11 de la mañana, a pesar de que me iba a la cama pronto. Hoy que me he acostado más tarde que nunca, me he despertado a las 9, mientras CasiÉl ha seguido durmiendo hasta las 11.

Esto ha hecho que me agobiara y ya empezara el día con mal pie, porque he tenido que esperar a que se levantara para poder salir hacia las playas. Cuando hemos llegado, ya era casi la 1 del mediodía y al hacer un día veraniego y ser sábado, ya sólo quedaban sitios para aparcar un poco alejados y chungos, porque había restos de ventanillas rotas por el suelo, que no daban muy buena espina.

Yo no llevaba un buen día y CasiÉL no me aportaba ninguna idea de qué hacer, así que me ha seguido dando vueltas la cabeza, hasta que se me han cruzado los cables y he tomado la decisión de volver a Madrid, sin llegar si quiera a pisar la arena.

Me arrepiento mucho de haberlo hecho, pero ya no hay vuelta atrás y supongo que esto traerá consecuencias en nuestra no-relación.

Como ya he contado por aquí, llevaba unas semanas bastante mal conmigo mismo y me había tomado este viaje como un tiempo para estar yo sólo y ordenar mis ideas.

Realmente le echaba en falta en muchas ocasiones a lo largo del día y me alegró cuando me dijo que se venía. Me hizo mucha ilusión verlo bajar de aquel autobús, pero al día siguiente... pues eso, lo que acabo de contar.

Supongo que mi actitud se puede ver como la del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. La verdad es que ahora mismo no sé ni como CasiÉL me sigue hablando. Yo me habría mandado a tomar por culo hace mucho tiempo y él en cambio sigue dándome oportunidades y yo sigo cagándola cada vez.

lunes, 24 de octubre de 2011

Érase un diario de a bordo: Viernes 14 de octubre

Son casi las 11 de la mañana y me acabo de levantar. Parece que esta va a ser la hora a la que lo haga todos estos días.

Las pozas de aguas termales siguen vacías:
La verdad es que el entorno durante el día decepciona mucho. Parece más un vertedero, hay restos por todas partes. Hay que ver lo guarros que somos los humanos.

Acabo de desayunar aquí y me pongo en camino de nuevo a las calas.

Por el camino he recibido un SMS de casiEL diciéndome que se viene, que le pase a recoger esta noche a las 23:30 en la parada de Mazarrón. Lo habíamos hablado antes de yo venirme, pero la verdad es que no pensaba que se fuese a pegar la paliza del viaje.

Son las 14:30 y me he vuelto a la furgo a comer otra ensalada, que como es parecida a la de ayer, hoy no le saco foto. La mañana en la playa la he dedicado a hacer snorkel. He visto montones de peces de todos los tamaños en fondos arenosos, de algas y de rocas. También he visto un pulpo. Es la primera vez que veo uno en su hábitat.

Por la tarde vuelvo a hacer lo mismo que ayer: lectura, bañitos y paseos para secarme. En uno de esos paseos, me alejo más de la cuenta en busca de la cobertura perdida, para tratar de hablar con casiÉL y en mis movimientos de aquí sí, aquí no, vuelvo un poco más para atrás, me subo a esta roca... la verdad es que yo no me había dado ni cuenta, pero me estaba siguiendo un jovencito sudamericano que se ha pensado que quería tema con él. Lo siento, el tío no estaba mal, pero yo estoy asexual.

Son las 18:30 y ha salido viento del levante y unas nubes amenazadoras, así que toca irse de allí. Vuelvo a la civilización, para conocer los pueblos de los alrededores, aunque sea desde la furgo, dando una vuelta. Veo un chino y paro para comprar alguna cosa que necesitaba. Lo más importante para mí, un cortauñas, jejeje.

Son las 22:00 ya es de noche y para hacer tiempo me pongo a ver la tele. Está el sálvame deluxe con la Obregón. De todo lo que dice, aunque no sé cuánta parte será verdad y cuanta mentira, parece que ha tenido una vida muy interesante.

Se me ha pasado el tiempo volando y me tengo que ir a por casiEL al pueblo de al lado, así que me pongo en marcha.

Me incorporo a la autovía justo cuando el que supongo que debe ser su autobús está pasando por ella, eso sí que es sincronización. Sigo todo el rato al autobús hasta su parada, menos mal, así no me pierdo.
Tengo muchas ganas de verle. El autobús se echa a un lado y yo detrás. Se abre la puerta y sólo se baja CasiÉL. Nos besamos y me dice que tiene ganas de bañarse en las termas por la noche, así que para allá que vamos.

Por el camino va bien pendiente del reloj y en el momento justo en que marca las 00:00 me felicita, porque ya es el día de mi cumpleaños.

Llegamos por fin a las pozas y hay un par de coches, uno de ellos justo en el sitio que me gusta a mí para dormir, así que me paro alejado de ellos y así aprovechamos para cenar, en lo que se marchan.

Hoy cenamos unas patatas bravas de esas que se venden para microondas, con las salsas y todo. Las hacemos en la sartén pero el resultado no es demasiado satisfactorio. Tengo que ponerle un microondas a la furgo. También tengo canelones que me hizo mi madre en el finde anterior que estuve allí. Estos están mucho mejor.

Antes de cenar me ha dado mi regalo de cumpleaños. Una sudadera de Cállate la Boca con el dibujo de una furgoneta. Me ha gustado mucho.

Nada más cenar, casiÉL se ha quedado dormido, mientras yo aprovecho para fregar y sigo viendo a la Obregón contar sus miserias.

Por fin se van el coche que ocupaba mi hueco, así que lo despierto para mover la furgo, porque está en el piso de arriba y necesito bajar el techo.

Aparco bien y me desnudo para ir al agua. Él me dice que no se viene, que ya se le han pasado las ganas y yo me voy a remojar. Al final se lo piensa mejor y aparece por allí. Nos liamos un poco, aunque yo no estoy muy por la labor.

Le agradezco el detalle de pegarse el viaje, según él para que no pasase sólo el día de mi cumpleaños. Cuando llegaba la hora de vernos, tenía un montón de ganas, pero ahora que ya está aquí, parece que las cosas vuelven a estar como siempre. En plan seta total.

Él me lo nota y hablamos del tema, pero sin llegar a ninguna conclusión. Ya le digo que el primero que no sabe ni lo que quiere soy yo, y hasta que no me aclare...

Acabamos nuestro baño y a dormir, que ya son las 3.

jueves, 20 de octubre de 2011

Érase un diario de a bordo: Jueves 13 de octubre

No he dormido muy bien, supongo que por la intranquilidad de estar solito, así que al final he apurado la mañana entre las sábanas y me acabo de levantar a las 11. Lo primero que voy a hacer va a ser darme un baño, que después de toda la noche oyendo las olas, tengo ganas.

Qué gozada, el agua está estupenda y el hecho de caerse de la cama, andar 10 metros en pelotas y meterme en el mediterráneo, mejor aún.

La autocaravana ya no está, pero a cambio empiezan a llegar coches. Hay que ver cómo madrugan los jubilados extranjeros, que son los que pueblan el lugar. Me parece que voy a joder la media de edad de la playa.

Después del bañito me he tumbado un ratillo para secarme, en total he estado fuera media hora y ahora voy a desayunar.

El desayuno me ha sentado genial y una vez repuestas las energías, es un buen momento para coger la bici y hacer la ruta que preparé antes de venirme. Salgo a las 12.

Por el camino, el paisaje a veces es de auténtica postal. Lástima que el fotógrafo no esté a la altura


He seguido la ruta planeada hasta que me he topado con una montaña que me ha impedido continuar como lo había visto en la imagen desde el satélite, es lo malo, que en esas fotos no se distingue la altura. Me toca retroceder un poco y encontrar un camino para rodearla, por el método del ensayo y error.

Acabo de llegar a la cala que yo había pensado como final de la ruta, pero menuda decepción, pensaba que era nudista, pero sólo hay textiles. Voy a probar con la siguiente, total sólo es una cuesta arriba y abajo más.

Bingo, esta debe ser la nudista. Es mucho más pequeña que la anterior y sólo hay un matrimonio de octogenarios ingleses en pelotas. He dejado la bici apoyada en unas rocas y me he quitado la ropa, dejándola al sol para que se seque el sudor. Voy a darme un bañito, que me lo he merecido.

Después del baño, me he comido una barrita energética, mientras paseaba por la playa para secarme. Ahora me visto otra vez y vuelvo al pedaleo.

Esta vez ya me lo conozco, así que voy sin mirar el GPS, pero el cansancio se nota y el sol aprieta ya bien, así que me está costando un poco más que a la ida.

Son las 15:00 y acabo de regresar al campamento base, 34 kilómetros después. Lo primero que pienso hacer en cuanto ate la bici al árbol va a ser despelotarme y volverme a dar otro chapuzón reconstituyente.

Ahora voy a comer, esta vez una ensalada césar de esas que vienen ya con todo preparado.

Son las 16:00 y lo único que pienso hacer esta tarde es estar sentado en la playa leyendo y darme bañitos ocasionales y paseos para secarme.

Paso a describir la fauna que pulula por el entorno: 4 parejas de jubilados guiris (desconozco sus países de origen), 2 maduritos de poco buen ver cada uno por su lado, un moro con un rabaco impresionante y que ha tratado de tener tema conmigo en uno de mis paseos por los alrededores (con ese rabazo ni de coña, ¡¡qué miedo!!) una pareja de gays maduritos que a su vez andan buscando más compañeros de juego, una pareja hetero de mi edad con un perro (el tío está muy bueno) y un ciclista que ha llegado y se ha despelotado como hice yo esta mañana y que también está muy bueno, pero le falta de rabo lo que le sobra al otro.

Ha pasado la tarde mientras yo he estado enfrascado en mi lectura. Es un libro gay erótico (Cruising, de Frank García) que me compré la tarde antes de venirme en Berkana. Me daba miedo que se me emocionase la cosa con el relato, estando en pelotas en la playa, pero se ha comportado.

Son las 18:30 y hay movimiento en la playa. Los que llevan todo el día (por cierto, todos nudistas) se están marchando y empiezan a llegar hombres sólos que se adentran vestidos por los caminos de los alrededores.

Estos vienen a lo que vienen, además la media de edad sigue siendo muy alta, así que yo también me voy a marchar, que llevo 24 horas aquí.

Son las 19:00 y llego a mi nueva morada, unas pozas termales al aire libre. Aparco, me vuelvo a despelotar y voy para ellas. Supongo que no habrá nadie, por el calor que ha hecho durante el día. Meec!! Error, hay otro moro en el agua. Está bueno, pero lleva bañador. Este me parece que no es del gremio.

Hablamos un buen rato sobre el tiempo, la crisis, el nuevo rey de Marruecos (¿?)... la verdad es que es un tío majete y, a pesar de que no domina mucho nuestro idioma, le pone ganas y se agradece. Estoy mucho rato esperando a que se vaya y no se le ve por la labor. No quiero darle pistas de que me voy a quedar a dormir allí yo solo. No tengo ni un sólo motivo para desconfiar de él, más bien todo lo contrario, pero me pueden los prejuicios.

Al final me estoy arrugando como una pasa y hace tiempo que ha anochecido, así que me despido, salgo del agua y me pongo a montar el chiringuito para pasar la noche.

Veo que mi nuevo amigo viene hacia mí con algo en la mano, me acojono. Falsa alarma, me ha regalado unos limones. Yo no quería, pero se ha empeñado en que los aceptara. He pensado rápidamente si tenía algo con lo que corresponderle, pero la verdad es que no se me ha ocurrido nada, así que se ha despedido y se ha marchado con su coche.

Son las 21:00 y ya estoy sólo en el lugar. Ronda de llamadas ahora que he recuperado la cobertura, primero a casiEL y luego a mi madre. Y ahora voy a prepararme la cena.

Ceno y pongo por escrito esto, mientras veo la gala de Acorralados. Es la ventaja de este sitio, que tiene cobertura de teléfono y TDT. Esta gala es más larga que un día sin pan.

Son las 2:00 y por fin ha acabado la gala. Ya he perdido la relación con el exterior de la furgo. He oído que llegaban y se iban coches, pero no sé si hay alguien en el agua. En cualquier caso, yo voy a darme mi bañito nocturno, que ya es un ritual cada vez que vengo a algún sitio de estos.

El baño me ha sentado genial y he tenido todas las pozas para mí solito. Ahora tengo mucho sueño, así que hasta aquí el día de hoy. Buenas noches.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Érase un diario de a bordo: Miércoles 12 de octubre

Son las 14:00 cuando emprendo este viaje. Debería haber sido mucho antes, pero se me han pegado las sábanas y ya puestos, me he quedado a ver el desfile miitar por la tele (Sí, me gustan esas cosas, ¿y qué?).

Anoche estuve hasta las mil buscando lugares a los que ir, la forma de llegar a ellos y hasta una ruta en bici por si una vez allí me animo a hacerla.

Ya sé que un viaje así debería ser más a la aventura, sobretodo teniendo en cuenta que puedo dormir en cualquier lugar y que soy autosuficiente en cuestiones de higiene, intendencia y energía, pero es superior a mis fuerzas, yo soy de los que lo tiene que llevar todo preparado desde casa y normalmente hasta un plan B y a veces C.

Es la primera vez que viajo sólo con la casa con ruedas, ya que en todas las aventuras anteriores me acompañaba casiEL. A pesar de que le echaré mucho de menos, quiero tomarme estos días para pensar sólo en mí y recargar las pilas.

Han pasado ya un par de horas, he abandonado la Comunidad de Madrid y llega el turno de parar a estirar un poco las piernas en un área de servicio en donde sólo hay aparcamientos y un edificio con unas letrinas.

Ya que estamos, aprovecho y saco la caja de herramientas para arreglar el cierre centralizado. Lo desconecté en el último viaje a Santander porque me estaba dando un montón de fallos. Fuí yo el que se lo instalé al poco de tener la furgo y tengo que reconocer que me quedó un poco chapucero.

Ya está arreglado, abren y cierran todas las puertas ¿cuánto aguantará así? La verdad es que he perdido la noción del tiempo, me pasa mucho cuando me pongo a hacer bricolaje, porque me gusta mucho y me relaja, pero ahora toca volver a la realidad y a la carretera.

Son las 19:30 y he llegado a mi destino con los últimos rallos de sol, parando sólo una vez más para repostar. Este es el sitio al que vengo:

Lo descubrí en el Puente de la Constitución del año pasado y me encantó, así que tenía que volver y como voy solo, prefiero ir a lo conocido. Como en la foto no se lee, os diré que pertenecen al término municipal de Mazarrón, en Murcia.

Me sorprende la cantidad de gente que hay, para ser unas calas nudistas en mitad de un parque natural. La verdad es que la otra vez que estuve aquí era diciembre y claro, estábamos solos.

El "aparcamiento" está a tope, parece que la gente está apurando el día de fiesta, así que aparco un poco más lejos y me voy a dar una vuelta para hacer tiempo a que se vayan.

Me da mucho corte porque voy vestido y casi todo el mundo anda despelotado, pero a las horas que son, ya paso de quitarme la ropa. Aprovecho para subir a un alto, en busca de cobertura y llamo a mi madre y a casiEL para decirles que he llegado bien. Vaya, intuyo movimientos raros por este camino entre rocas por el que me estoy moviendo. Tiene toda la pinta de ser lugar de cancaneo. Hay que darse la vuelta.

Son las 20:00 y ya se han ido todos, sólo queda una autocaravana con un matrimonio de avanzada edad, que tienen una mesa montada fuera y están preparándose para cenar. Me acerco a ellos para saludar, que hay que ser educados.  Ellos desnudos, yo vestido, me sigue dando corte. Hablamos sobre quedarnos a pasar aquí la noche y todo eso y volvemos cada uno a lo nuestro. En mi caso, a acercar la furgo ahora que tenemos todo el sitio para ellos, que están muy bien colocados (seguro que no es su primera noche aquí) y para mí.

Hay que ver lo indeciso que soy siempre para aparcar cuando me voy a quedar a dormir en un sitio. Por dónde sale el sol, dónde va a haber más sombra, cómo se cargarán mejor las baterías con las placas solares, donde está más plano el suelo... A la tercera he encontrado ya un sitio que me convence. Los de la autocaravana tienen que estar flipando con tanto movimiento. Me acuerdo de casiEL porque siempre le pongo de los nervios con mis indecisiones.

Al final merece la pena. Mirad que anochecer veo desde la cama.
Llevo todo el día sin comer, excepto por unos frutos secos que he venido rumiando por el camino, así que toca hacer la cena. Nada demasiado elaborado, unos sandwiches y a tirar millas. Si casiEL lee esto pensará que ceno frío porque estoy yo solo, ya que en la casa con ruedas él es el cocinero y yo el que friega, jejeje.

Me han sabido a gloria. Ahora son las 21:20 y estoy poniendo por escrito estas notas mentales, en el silencio de la noche, que sólo está interrumpido por el suave sonido de las olas y por algún grillo lejano.

No sé si salir a caminar por la arena, aprovechando que hay luna llena o quedarme aquí dentro leyendo o viendo una peli.

Al final estoy viendo una peli. La elegida es Wall-e de Píxar, que ya la había visto en el cine y me encantó.

He conseguido verla hasta el final sin dormirme, pero ahora ya toca, así que buenas noches.

lunes, 10 de octubre de 2011

Érase una semana ajetreada

Después de la última entrada que publiqué, en la que no estaba en mi mejor momento, mi estado de ánimo ha cambiado bastante.

La semana pasada empecé a trabajar mañana y tarde, así que tuve menos tiempo libre para desperdiciarlo tirado en el sofá.

El martes era el cumple de mi casiÉL, así que el lunes me tocó ir a comprar los regalos, que aunque los tenía pensados desde hace tiempo, me pilló el toro como siempre.

El martes lo celebramos en la intimidad de mi casa y aunque algunos detalles románticos que tuve le gustaron mucho, el regalo principal resulta que lo tenía repetido. Eso me pasa por regalarle cosas frikis de las que tanto le gustan a él y de las que tan poca idea tengo yo.

También retomé la costumbre de pasar por el gimnasio por las mañanas, antes de ir a trabajar, aunque sólo me duró 3 días.

El jueves no fui, para no estar muy cansado por la tarde, ya que tenía mi primera clase de patinaje. Me he apuntado al mismo grupo en el que lleva un año un compañero de trabajo, que según él, no falta nunca. Hasta la semana pasada, que me dejó colgado para irse a jugar al Paintball con el resto de compañeros del curro.

La verdad es que me apetecía un montón irme con ellos, pero me parecía mal faltar a la primera clase, así que otra vez será lo del paintball, que espero que se animen a repetir.

Y el fin de semana  a mi tierra, a pasar el fin de semana allí. El viernes tenía cenita con los amigos de toda la vida, que daría para un post entero (aunque en el plan que estoy de publicar uno por semana, dudo que lo llegue a escribir). Lo más reseñable fue el hecho de que nos juntamos todos, que ya es todo un acontecimiento en sí mismo.

El sábado tenía un plan más familiar, porque mi prima celebraba su 9º cumpleaños. Mis tíos habían contratado la celebración en Cabárceno, que es un macro-zoológico que tenemos en Cantabria. Y aunque la fiesta era para los niños, a los mayores nos dejaban entrar gratis para llevarlos, así que mi madre y yo aprovechamos una vez que el monitor se hizo cargo de toda la chiquillada, para pasar un rato juntos, como hacía mucho que no pasábamos, en este caso viendo bichos.

Las conclusiones que puedo sacar de este día es que sigo odiando a los niños y que no puedo estar con mi madre más de una hora sin quererla asesinar, jejeje. Y como acabé molido, el fin de semana no dió para más, descansar la noche del sábado y recuperar fuerzas para la vuelta a casa del domingo.

Hoy lunes la semana ha comenzado de forma atípica. Por la mañana tenía cita para llevar la moto al taller para una revisión y cambio de aceite y además esta semana sólo trabajo 2 días, ya que el miércoles espero marcharme de minivacaciones.

Todavía no tengo muy claro para dónde irme (estoy entre Mazarrón y Granada, pero no descarto otras opciones), lo que sí sé es que por primera vez me voy sólo de viaje con la casa con ruedas.

Así que quiero aprovechar para meditar, descansar y estar un poco a mi bola. Ya os contaré qué tal.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Érase el final del verano

Por fin ha acabado el verano. Bueno, la verdad es que ya acabó hace unos días, pero es lo que tiene el tener esto tan abandonado.

Para mí, este ha sido uno de los peores veranos de mi vida. En esto influye el no haberme ido a ningún sitio en vacaciones, el haberme llevado una gran desilusión en el trabajo y, fundamentalmente, la ruptura sentimental que se produjo con la llegada de los calores.

Reconozco que al principio me tomé la ruptura demasiado bien, quizás como un "ZAS!! en toda la boca" para mi ex. Como la cosa había surgido de su parte, supongo que me quise hacer el fuerte y hacerle ver que no me iba a quedar en casa guardando el luto. Esto coincidió con el mejor Orgullo que he pasado desde que vivo en esta ciudad, gracias sobretodo a la compañía que encontré por aquí.

Sin embargo, desde que acabaron estas fiestas mi vida ha seguido un peligroso camino descendente, con algún repunte puntual, hasta ahora que no sé si por fin habré tocado fondo, pero desde luego estoy bastante hundido.

En estos últimos meses hemos tratado por todos los medios de esforzarnos en que todo volviera a ser como antes entre nosotros, haciendo casi vida en pareja de nuevo, aunque sin llegar a dar el paso de volver de manera oficial. Ya puse por aquí que incluso hicimos un viaje juntos, en el que no hubo problemas.

Pero sí que había un problema de fondo, ya que estábamos tratando de reconstruir algo sobre una base que no era estable. Me he esforzado y preocupado tanto por él, porque estuviese agusto con él mismo y conmigo, que me he despreocupado bastante de mi y ahora me he dado cuenta de que estoy bastante hecho mierda.

Mi autoestima está por los suelos. La ansiedad me hace comer más de la cuenta y he cogido un montón de kilos. También fruto de la ansiedad, me he dedicado a las compras compulsivas, por lo que mis finanzas también se han resentido, aunque afortunadamente tengo un curro que me permite pagar sin problemas las facturas. Por todo ello, no hago más que autocompadecerme y ahora que tengo bastante tiempo libre, lo desperdicio tirado en el sofá, rodeado de sus cosas que aún inundan toda mi casa, lo que me recuerda a él y mina más mi autoestima y vuelta a empezar... Un círculo vicioso y muy autodestructivo del que tengo que salir como sea, aunque no me vea con fuerzas.

Y después de despellejarme a gusto, ahora tocan los propósitos. El próximo lunes dejo de tener jornada reducida, pasando a trabajar mañana y tarde, así que tendré menos tiempo libre para autodestruirme. También me he propuesto retomar el gimnasio, todas las mañanas, antes de ir a trabajar, como ya he estado haciendo en otras etapas.

En cuanto a nuestra relación, la verdad es que no tengo nada claro qué es lo que más nos conviene. Él me dice que también se encuentra en un estado parecido al mío, con la diferencia de que ha encontrado gente en la que apoyarse para salir del pozo, lo que hace que haya un cierto desequilibrio, ya que yo trato de apoyarme en él tanto para superar mi bache personal, como para recuperar nuestra relación y él sólo me necesita para lo segundo.

Supongo que lo mejor sería que me centrara en superar por mi cuenta mis problemas personales, para que una vez que haya salido a flote, pueda centrarme en reflotar la relación.

Tengo claro que no podemos tratar de estar bien el uno con el otro sin estar bien cada uno consigo mismo, pero por otro lado, me da miedo que se pierda todo el esfuerzo que cada uno hemos hecho porque nuestra pareja se salve, así que no sé si será mejor que estemos un tiempo sin tener contacto (y haciendo desaparecer sus cosas de mi casa) para centrarme en mi mismo o tratar de superar a la vez el bache personal y el de nuestra pareja.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Érase unas vacaciones

Ya que durante las vacaciones de agosto apenas nos movimos de Madrid, la semana pasada aprovechamos para hacer una escapada a tierras del mediterráneo con mar y rascacielos.

El destino Benidorm, el alojamiento la casa con ruedas y la compañía, la verdad que ya no sé cómo llamarlo, supongo que CasiÉL, porque oficialmente no hemos vuelto, pero hacemos vida de lo más parejil (toma palabro inventado).

Han sido 5 días de pacífica convivencia y de no parar, porque no hemos ido en el plan típico de playa y relax, sino que hemos ido a compartir la afición común por los parques de ocio.

Hemos visitado TerraNatura, AquaNatura, TerraMítica y Aqualandia, igual que ya hicimos hace tres años y de algunos parques nos hemos llevado una mejor impresión, de otro una peor y hay otro que no ha cambiado nada.

El que más ha mejorado para nuestro gusto es Terra Mítica, que por fin ha dejado de estar gestionado por politicuchos y ha pasado a estar gestionado por empresarios locales con experiencia en el sector (los dueños de Aqualandia y Mundomar) y se nota la mejoría. Además, cuando hace 3 años visitamos el parque, cayó la tormenta del siglo y se inundó medio parque, así que tampoco nos llevamos la mejor imagen del lugar.

Otro que ha mejorado es AquaNatura, que es un parque acuático pequeñito que está en el mismo recinto que TerraNatura. Las atracciones, básicamente toboganes, son los mismos que hace 3 años, la diferenia es que estaban todos operativos y la otra vez que estuvimos allí, no funcionaban ni la mitad.

Todo lo contrario que su hermano TerraNatura, que es un zoo bastante bien tematizado, pero que encontramos en bastante peor estado que en la primera visita, con muchos menos animales y sin demostraciones.

El parque que encontramos exactamente igual que la otra vez es Aqualandia, que no sabemos por qué, pero aunque sus toboganes son bastante clásicos, para nosotros tiene algo especial.

En esta ocasión no visitamos Mundomar, que es otro parque de animales que visitamos la vez anterior, pero es que esta vez ya estábamos muy cansados y decidimos adelantar un poco la vuelta a casa, así que hasta aquí la review de este friki de los parques de atracciones que os escribe.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Érase unas jornadas

Con mucho tiempo de retraso, voy a contar cómo viví la visita de miles de jóvenes ultras católicos y de su lider espiritual y político.

Vivo bastante cerca de Cuatro Vientos y pegado a la Fundación San José, que alguién decidió que era un buen sitio para que el Papa bajase de su coche a estirar las piernas y de paso, echarles unas bendiciones a los enfermos que allí se encuentran, así que os podéis imaginar la cantidad de inconvenientes que esta visita me ha causado.

Para mí todo empezó justo una semana antes de que Susan(tidad) pusiese sus zapatitos rojos de prada en esta ciudad, cuando como por intervención divina desaparecieron todos los contenedores de basura del barrio en una noche. Esta gracia de Dios me ha tenido 15 días teniendo que hacer mi particular peregrinación, en este caso para tirar la basura en el barrio de al lado. Entiendo que por medidas de seguridad y ya que el coche tuneao del anciano este iba a pasar por la puerta de mi casa, era obligatorio retirar estos contenedores de mi calle y si me apuras de las dos manzanas a ambos lados de ella, pero ¿era necesario quitarlos de 4 kilómetros a la redonda? ¿era necesario quitarlos una semana antes? ¿era necesario no volverlos a poner hasta pasada una semana de la visita? ¿no podían haber avisado de ello?

Particularme, el primer día ya con la bolsa de la basura en la mano y frente al lugar que debía ocupar el contenedor, decidí desplazarme hasta el siguiente contenedor y visto que tampoco estaba, opté por depositarla en la papelera más cercana. El problema es que al día siguiente las misteriosas desapariciones se habían externdido también a las papeleras, así que mientras algún vecino incívico decidió abandonar a su suerte las bolsas en mitad de la acera, yo preferí acumularlas y trasladarlas hasta el barrio vecino.

En medio de estos problemas, empezó la "JMJ" también conocida por las amigas como "JoMaJa, la que nos espera". Arrancó con la invasión de Madrid por ordas de jóvenes (muchos de ellos de bastante buen ver) que se desplazaban por esta ciudad como rebaños de borregos con su cura o monja a la cabeza, banderita en ristre. Digo lo de borregos, porque si el cabeza de rebaño empezaba a cruzar un paso de cebra con semáforo, daba igual que el muñequito verde parpadease, que los pitidos se acabasen o que se pusiera en rojo, que ellos por sus santos crucifijos tenían que cruzar sí o sí sin poder separarse, para poner a prueba la paciencia de los conductores. Esto es aplicable también a metros y trenes. No sé por qué alguien se molestaría en poner varias puertas en un mismo vagón si todos estos cabestros se empeñaban en que todo el grupo tenía que entrar o salir por la misma puerta y por supuesto, sin dejar paso a nadie más.

Al caos en las aceras y en los transportes públicos por la invasión de peregrinos, se añadía el caos circulatorio por los numerosísimos cortes de tráfico de los que no se libraban ni el centro, ni la periferia. En el centro porque a algún iluminado se le ocurrió que era buen sitio para montar un macro-escenario que no se sabía bien si venía Lady Gaga o Mister Papa y en las afueras porque el hombre este parece que tiene el don de la ubicuidad, porque no paraba quieto, había venido de turismo y tenía que visitar cada rincón de la ciudad.

En dos iglesias de mi barrio también tenían acogidos a peregrinos de estos y como Telepizza era uno de los colaboradores en el evento, que les daba casi regalada la comida y debajo de mi casa tengo uno, que además es de los pocos negocios de la zona, pues estaba siempre hasta la bandera. Es un local pequeño, por lo que también la acera estaba invadida y esto unido a la desaparición de las papeleras y a la falta de "educación para la ciudadanía" de los peregrinos, pues hacía que quedase todo el barrio hecho una pocilga.

Lo bueno que tenían es que eran perfectamente identificables con sus gorros y/o camisetas y/o mochilas que llevaban a todas partes, incluso entraban y salían de esa guisa de los garitos de peor reputación de Chueca, que digo yo que seguro que dentro se dedicaban a evangelizar. ·El problema de la indumentaria es que los calores de madrid en agosto, el andar todo el día de acá para allá y la falta de lugares de aseo hacían que una nube tóxica acompañase a cada uno de estos grupos.

El colmo vino el fin de semana cuando convirtieron mi calle en una estación de autobuses, ya que de mi portal en adelante estaba todo cortado y los autobuses soltaban allí a sus viajeros junto a la estación de metro de La Peseta, por donde en sus guías recomendaban llegar a Cuatro Vientos para no saturar la estación del mismo nombre. El resultado, un caos en mi tranquilo barrio de la periferia y policía en todas las esquinas pidiendo la documentación, ya que sólo podíamos pasar vecinos y peregrinos. Así que con este panorama yo opté por okupar la casa de mi ex y allí me pasé el fin de semana.

Menos mal que ya todo pasó y espero que tarde en repetirse.

Ya véis que sólo he comentado los trastornos en el día a día y paso de valorar otras consecuencias políticas, religiosas o económicas. Eso se lo dejo a los tertulianos de los debates televisivos y a vosotros en los comentarios.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Érase un verano de mierda

Ahora que acaba el mes de agosto me he puesto a hacer balance del verano y no se me ocurre otra forma de calificarlo que vaya mierda de verano.

Empezó con la ruptura con ÉL, aunque ahora vamos poco a poco acercando posturas y quién sabe si pronto volverá a ser mi ÉL de siempre.

Siguió con unas vacaciones en las que me quedé aquí en Madrid y me aburrí como una ostra, porque no tenía planes de ningún tipo.

El único plan de "viaje" fue ir unos días a Santander y en esos días casi no vi el sol, así que solo he ido a la playa una tarde en todo el verano.

Después sufrí muy de cerca la visita del Papa y sus ultras a nuestra ciudad, porque vivo bastante cerca de Cuatro Vientos, pero eso lo dejo para dedicarle un post enterito.

Y así, para rematar el verano, me han dado una mala noticia laboral. Desde hace unas semanas sabemos que ascienden a mi jefe, que se pasa a mejor vida. No digo que se vaya a morir, sino que va a dejar esto de la informática y seguro que eso es una vida mucho mejor.

Mi jefe me había elegido para sustituirle y me había dicho que lo diera por hecho, por lo que yo estaba lleno de ilusiones porque eso supondría que por fin la gran empresa para la que trabajo me contrataría y dejaría para siempre el mundo de la consultoria-subcontratación ilegal.

Pues resulta que el jefe de mi jefe tenía otros planes para ese puesto, por lo que yo me quedo como estoy y mi nueva jefa va a ser una compañera que ni siquiera estaba en nuestro departamento, cuyas funciones estaban bastante por debajo de las mías y que no tiene ni idea de lo que hacemos nosotros.

De cualquier manera, me alegro por ella, creo que se merece ascender porque es muy curranta, pero creo que debería ascender dentro de su departamento, que pronto va a tener otra vacante y no entrando en otro departamento del que no tiene ni idea. En fin, el que la ha nombrado sabrá lo que hace.

Además, mi jefe me ha dicho que por lo que ha podido leer entre líneas de su jefe, que me haga a la idea de que ni voy a entrar en la compañía ahora, ni entraré nunca, porque mi perfil dicen que es demasiado técnico (como si eso fuese malo en el sector informático), así que me ha recomendado que si quiero prosperar, me vaya buscando otros horizontes.

Esta ha sido la puntilla a este verano, aunque todavía no ha terminado y puede que haya otras sorpresas esperándome, a cada cual peor.

Ahora mismo tengo la sensación de que he desperdiciado estos 6 años que pronto voy a cumplir en esta empresa, haciendo todos los sobreesfuerzos que siempre me han pedido, sin poner nunca una mala cara, con la única esperanza de que algún día me fichasen. Iluso de mí.

Y por no acabar este post con mal sabor de boca, tengo que decir que menos mal que por lo menos me queda la ilusión de que la relación con ÉL se vaya recuperando de este traspiés.

Ah y una última cosa, si os preguntáis el por qué de mi ausencia durante estas semanas, supongo que por mi estado de ánimo y porque estoy dedicando la mayor parte del tiempo a recuperar nuestra relación. Espero volver a postear a diario y volver a comentar en vuestros blogs, que eso sí, sigo leyendo regularmente.

viernes, 12 de agosto de 2011

Érase un nominado

Mañana es un día importante. Mañana vence el plazo que nos dimos en nuestra pausa sentimental para decidir si tiramos p'alante o por la borda nuestra relación.
La verdad es que la última palabra la tiene él, porque yo lo tengo claro. Me siento como los nominados de cualquier reality de la tele, esperando a que llegue la gala semanal, para conocer la decisión del público.

En borradores tengo dos cartas escritas, para cada uno de los finales posibles. No sé si las publicaré por aquí, si se las enviaré a él, si haré las dos cosas o ninguna de ellas.

Tengo claro que una se quedará ahí para siempre (o hasta que blogger lo permita) para recordarme lo que pudo haber pasado y no pasó. Lo que no sé es cuál de las dos será.

Hace ya tiempo que le dije que si quería podía leer mi blog, porque total, tampoco tengo nada que ocultar. Si en su día le pedí que no me leyera, era porque pretendía utilizar esto para desahogarme, pero precisamente, si cuento por aquí mis pensamientos más profundos, quien mejor que él para leerlos.

El caso es que no sé si se pasa por aquí o si pasa de esto o si pasa de mí, ya que llevamos unos días sin hablar, meditando la decisión final. Por si se deja caer por esta página, no quiero poner nada que le pueda influenciar, así que mejor dejo de escribir ya.

Como en los mejores culebrones: Mañana el desenlace final.

jueves, 11 de agosto de 2011

Érase unos compañeros de trabajo

Mis compañeros de trabajo son unos viejunos (de media nos separan 10-15 años, así que todavía podría ser peor) y además bastante pijillos y de derechas (que son dos cosas que tampoco tienen por qué ir unidas, pero en este caso sí que se dan).

Otro factor que nos diferencia (aunque ellos lo desconocen) es que yo soy gay y ellos heteros, pero esto debe ser lo más habitual en cualquier puesto de trabajo, a excepción de algunas profesiones (peluquero, modisto, decorador...) algunas zonas geográficas (Chueca) o algunas empresas (Telecinco).

Estos 10-15 años que nos separan, son unos años importantes, ya que ellos están casados o casándose y con hijos o intentándolo, por lo que supongo que nuestras vidas son bastante diferentes.

Nunca solemos hacer planes a la salida del trabajo, más que nada porque trabajamos en medio de ninguna parte y para ir a tomarse unas cañas a cualquier sitio ya hay que coger el coche y eso, al salir del trabajo, da pereza.

Tampoco se suelen organizar quedadas en fines de semana, antes se organizaban algunas, como la típica cena de navidad (de la que yo normalmente trataba de poner alguna excusa para no ir), pero ya ni eso.

Sí que hay distintos grupos de gente con aficiones comunes que quedan para practicarlas: póker, patinaje, pádel, baloncesto, putas,... pero yo tampoco me veo en ninguno de ellos.

Aunque eso está cambiando últimamente, ya que el hecho de estar en agosto en Madrid, más colgado que un farolillo me está haciendo apuntarme a hacer cosas con algunos de ellos (y no penséis mal, que ya he dicho que son heteros).

Por el momento, llevo dos días quedando con varios compañeros para ir a patinar a un polideportivo cercano y otro día alguien propuso ir a ¿jugar? al paintball y me apunté sin pensarlo, cosa que en otros momentos de mi vida no creo que hubiese hecho, pero como digo, estoy en plan de apuntarme a un bombardeo, para tratar de salir de mi soledad habitual.

Últimamente se está hablando mucho de rutas de bici, así que no descarto que un día de estos alguien proponga quedar para darle a eso de los pedales y supongo que también me apuntaré.

También me he inscrito en un curso para perfeccionar eso que yo hago y que no se puede llamar patinar (le tomo prestada la frase a Z), que empezará en septiembre en el polideportivo municipal (aunque de gestión privada) de mi barrio y vistos los maromos que entraban y salían del centro mientras yo estaba con el papeleo de la inscripción, me habría apuntado a todas las actividades e incluso me habría quedado a vivir en el vestuario. Aunque durante el curso me voy a tener que contener, porque también viene otro compañero de trabajo con su mujer.

El objetivo de todo esto: conocer gente, dejar atrás la soledad que a veces siento, divertirme y hacer deporte. ¿Se os ocurre alguna otra actividad para conseguir estos objetivos? Y que no sea el sexo con desconocidos, que os veo venir y eso ya me aburre.

martes, 9 de agosto de 2011

Érase un defecto

Hoy voy a escribir sobre uno de mis múltiples defectos: tiendo a prejuzgar a la gente.

No sé si le pasará a todo el mundo, pero cada vez que conozco a alguien, ya sea cara a cara, por teléfono, por internet,... desde el principio, a partir de las 4 primeras palabras que cruce con esa persona o de su apariencia o de las vibraciones que me transmita o de yo que sé qué, me empiezo a montar mi propia película sobre cómo creo que es esa persona.

Por supuesto, casi nunca acierto. Unas veces (las menos) me hago a la idea de que estoy ante una bellísima persona y después resulta que es la mismísima reencarnación de Belcebú y normalmente pienso mal de todo el mundo y luego, en muchas ocasiones, me toca tragarme mis propios pensamientos, o palabras, si lo he comentado con alguien.

Hay gente con la que te encuentras y te transmite una paz interior y un buen rollo tremendos y otros con los que nada más estrecharles la mano ya estás deseando perderlos de vista.

También soy consciente de que el resto de la gente puede hacer lo mismo conmigo y muchas veces me han dicho que las primeras impresiones que transmito son de ser una persona seria, aburrida y borde. A estas alturas no voy a ser yo quien diga si es verdad que soy así o no, pero normalmente cuando me hablan de esa primera impresión que causo es para decirme que luego no soy así del todo.

Igual que admito tener prejuicios con casi todo el mundo, tengo que decir que suelo conceder a todos el beneficio de la duda y, en este caso, la posibilidad de que me muestren cómo son en realidad y hacerme cambiar la opinión que tenía sobre ellos.

¿A qué viene todo esto? Pues a que creo que también estoy cambiando en esto y no me gusta. Hace un tiempo conocí a una persona a través del cable este que nos tiene a todos conectados. La primera impresión fue genial y día a día mi opinión sobre esta persona fue cambiando a peor. Además estos cambios fueron sin razón aparente, porque apenas intercambiamos unas frases de vez en cuando. Así que otra vez supongo que son los prejuicios y la película que me formo en mi cabezota.

¿Por qué digo que estoy cambiando? Recientemente he tenido la oportunidad de poder conocer en carne y hueso a esta persona y he preferido no hacerlo. Nunca he tenido problemas en pasar de la vida virtual a la real. Así empecé con mi amigo A, así he conocido en persona a muchos blogeros e incluso a unos cuantos rolletes del pasado. Pero en esta ocasión, mi sexto sentido me ha dicho que mejor mantenerme alejado y eso es lo que he hecho. ¿Habré acertado?

miércoles, 3 de agosto de 2011

Érase una pausa sentimental

Hay que ver lo mucho que me cuesta ponerme a escribir. La verdad es que últimamente sólo tengo una cosa en la cabeza y no quiero escribir mucho, porque acabaría haciéndolo todos los dias sobre el mismo asunto y no quiero aburriros (más de lo que lo hago habitualmente) ni rayarme yo (más de lo que ya lo hago).

El tema, como podréis suponer es el de mi reciente ruptura sentimental.
Cuando abrí este blog, uno de los propósitos era desahogarme contando por aquí mis problemas y, de paso, ahorrarme lo que cobra un psicólogo por escuchar los traumas ajenos, así que hoy voy a hacer un poco de terapia por aquí.

Aunque quien dijo la última palabra fue él, la ruptura se puede decir que fue de mutuo acuerdo, porque ambos creíamos que las cosas no marchaban todo lo bien que deberían.

Ahora soy consciente de que en mi interior me lo tomé como una pausa, para coger fuerzas, cambiar algunas cosas por parte de cada uno y volver a estar mejor incluso que durante estos 5 años.

El problema es que en el primer momento no lo tenía tan claro y por lo tanto me dediqué a disfrutar de la recién recuperada soltería y a llevarme por delante a todos los tíos que se me pusieron a tiro. Pero sin buscar nada más en ellos, porque en mi subconsciente suponía que la vuelta sería cosa de tiempo.

En este tiempo, hemos seguido viéndonos como amigos, mejor dicho, como amigos con derecho a roce, por lo que tampoco ha habido el tiempo de duelo necesario. Por el hecho de ser amigos, yo le contaba a él mis escarceos y eso removió algo en su interior e hizo que quisiera volver conmigo.

Como yo estaba disfrutando la vida, le daba largas diciéndole que todavía no había pasado el tiempo suficiente y que si volvíamos íbamos a estar igual que antes.

El problema vino cuando de tanto darle largas, él aprovechó un viaje a una ciudad del levante con mar para liarse con otro y claro, a la vuelta fue lo primero que me contó. En ese momento, por primera vez en la vida sentí lo que son los celos, ya que nunca había experimentado nada así, supongo que porque nunca había querido a nadie como a él y porque nunca me había dado motivos.

Así que las tornas se cambiaron y ahora soy yo el que quiere volver y es él quien está dispuesto a vivir nuevas aventuras. La verdad es que la historia se repite, porque en nuestras anteriores rupturas ha pasado lo mismo, aunque sin llegar a los extremos a los que estamos llegando ahora.

De momento esta semana la estamos pasando juntos, como en los viejos tiempos, ya que se está quedando a dormir en mi casa y yo estoy haciendo todo lo posible por volver a enamorarle. Veremos como acaba la historia.

miércoles, 27 de julio de 2011

Érase un viaje a Cantabria

Estos 6 días que he estado en Cantabria se pueden definir con un color: el gris.
Y es que fue pasar el miércoles el cartel que nos da la bienvenida a mi infinita tierra y empezar los nubarrones y lluvias que nos acompañarían hasta que volvimos a salir de allí.

Hubo una tregua, en concreto el sábado por la tarde, en la que fui a la playa, por aquello de que no pase un verano sin pisar la arena, pero ya eso de bañarme es otra historia, porque fue meter los pies en la orilla y sacarlos de inmediato de lo frio que estaba el líquido elemento.

La playa, por supuesto nudista y con pocos tíos y poco cancaneo para lo que suele ser ese lugar, pero el tiempo como digo tampoco acompañaba mucho. Además fui acompañado y no me apetecía andar de acoso y derribo con él (ya en minúsculas) de cuerpo presente.

Como ya comenté previamente, el motivo principal del viaje era acompañar a mi madre, que se tenía que someter a una intervención quirúrgica en el pie, en concreto en un hueso de la planta y en varios dedos, como veis no era nada grave y como cabía esperar, todo salió bien.

Estuvo ingresada desde el jueves por la tarde hasta el sábado después de comer. Y después para casa, con orden de permanecer en reposo, pero mi madre es como es y ya desde que llegó a casa tuvimos nuestros desencuentros con el tema del reposo.

A parte de tratar de atender a mi madre en lo poco que se dejaba, el sábado fue cuando me marché a la playa, para desestresarme de mi madre y todas las horas acumuladas de hospital. Después de la playa, cita con mis amigos N y M y con ellos como siempre una agradable charleta poniéndonos al día de nuestras vidas y vuelta para casa cuando el frío nos echó de la terraza en la que estábamos.

El domingo por la mañana la principal actividad fue tomar el aperitivo con mis tíos, unas rabas (a.k.a. calamares, aunque nada que ver).

Por la tarde, el domingo fuimos a Santander, que estaba en fiestas, a cenar de pinchos por las casetas de feria y por la noche, a ver los fuegos artificiales de Santiago (patrón de la ciudad) que se lanzaban desde la playa del Sardinero, un marco único aunque deslucido por el ahora llueve, ahora no.

El lunes por la mañana tenía cita con mi padre, con el que últimamente es más difícil tener una audiencia que con el mismísimo Susan (Su Santidad Benedicto XVI) y la cita duró aproximadamente desde las 11:00 hasta las 11:30, lo cuál es todo un récord, porque no solemos coincidir más de 5 minutos. No lo puedo evitar, pero no tenemos tema de conversación posible.

Después de eso, un poco más de trifulcas con mi madre por su no-reposo y a emprender el viaje de vuelta que se produjo sin más incidentes que unas pequeñas retenciones antes de salir de Cantabria, en el punto en el que coincidimos los que vamos a Asturias, a Bilbao y al interior.

Y punto final al viaje igual que como empezó, en la casa con ruedas y teniendo como copiloto a mi amigo A. Aunque todo lo referente a él (que sigue en minúsculas) mejor lo dejo para otro momento.

martes, 19 de julio de 2011

Érase un cierre por vacaciones

Ahora, que ya casi se acaban mis vacaciones, llega el momento de ir a casa. En concreto me marcho mañana por la tarde, aunque no sé si hablar de ello, porque cada vez que lo hago, algo sale mal y los planes no se cumplen.

Esta vez espero que pueda llegar y volver sin problemas, porque es especialmente importante, ya que el jueves ingresan a mi madre en el hospital, para prepararla para su operación del viernes. Una operación que en principio no es nada serio, aunque ya se sabe lo que es un quirófano...

Pero no todo va a ser atender a mi madre, porque por casualidades de la vida, el hospital está junto a una playa en la que hay temita, que me viene también muy bien para lo mío, en los momentos que tenga de descanso. Así se me pasan más rápido los tiempos de espera.

También espero ver a mis amigos, aunque dudo si mi mejor amigo se dejará ver por allí, porque los veranos pasa más tiempo en su pueblo que en Santander. Sobretodo espero estar aunque sea un ratejo, con mi amiga LA para felicitarla en persona por convertirse en funcionaria y con mi amiga N para hablar de nuestra situación sentimental tan paralela y de la salud de su madre, bastante peor que la de la mía.
Allí no tengo internet, así que esto es una despedida temporal, hasta la próxima semana, aunque tampoco creo que nadie me vaya a echar mucho de menos a estas alturas, porque la verdad es que llevo ya unos días muy ausente, pero sólo a la hora de postear y comentar, porque leeros os leo puntualmente.

La verdad es que mis neuronas deben estar fritas por los calores veraniegos, porque tampoco me salen temas sobre los que escribir y paso de hacerlo sobre mi NO relación sentimental, que ya bastante tengo con rayarme yo con el tema, como para rayaros también a vosotros.

Así que antes de volver a hablar de eso, mejor lo dejo aquí y a ver si vuelvo de Santander con energías renovadas.

Os espero a la vuelta!!

martes, 12 de julio de 2011

Érase unas extrañas vacaciones

Hoy voy a hablar sobre cómo están transcurriendo mis vacaciones, tanto las laborales, como las sentimentales.

Sobre las vacaciones laborales, la verdad es que tengo pocas cosas que decir y se resume todo en: Todavía estoy por Madrid. La verdad es que la semana pasada la dediqué a hacer el vago, a hacer cosas de casa y frecuentar diversos lugares de mala reputación de esta ciudad.

Ahora mismo deber debería estar haciendo las maletas para marcharme mañana por la mañana por fin a mi tierra, pero después de haber echado un vistazo por 3 páginas distintas de meteorología, se me han quitado las ganas, porque no pronostican más que agua, así que paso de ir para quedarme todo el día encerrado en casa.

Aunque acabe asfixiado de los calores madrileños, de momento me quedaré por aquí, aprovechando las posibilidades que esta ciudad ofrece.

El fin de semana pasado, por ejemplo, aproveché para ir al Parque Warner con mi amigo A, vamos mi ex. Y esto me lleva a hablar del estado de mis vacaciones sentimentales.

Nos hemos visto varias veces entresemana y hemos pasado todo el finde juntos, el sábado en la Warner y el domingo descansando de la paliza del día anterior.

Él ya me ha dicho que se arrepiente profundamente de todo lo que me dijo y de haber causado esta separación. Yo, de momento, no puedo decir lo mismo. 

Vamos a ritmos diferentes en muchos aspectos de la vida y las rupturas son uno de ellos. En nuestra relación éstas son las terceras vacaciones que nos tomamos y siempre ocurre lo mismo, él se arrepiente antes que yo, después me arrepiento yo, a la vez que él se vuelve a des-arrepentir y me toca volver a reconquistarlo. Hasta ahora ha sido así y la reconquista ha funcionado bien, pero quién sabe cómo acabará la cosa esta vez.

Hasta ahora yo todavía no he tenido el tiempo de luto necesario, aunque como dicen mis amigos, he pasado olímpicamente del luto y me he ido directamente al alivio (ya me entendéis).

El momento clave quizás pueda ser el último fin de semana de mis vacaciones, el del 22 al 24, que operan a mi madre de una cosa muy leve, pero que desde hace un montón quedamos con ella en que iríamos a atenderla y, como me ha pedido que no le diga nada de nuestra ruptura todavía, pues tenemos que ir allí y poner buena cara. Supongo que ése puede ser el fin definitivo de las vacaciones sentimentales o el comienzo de dos nuevas vidas por separado.

Tiempo al tiempo.

viernes, 8 de julio de 2011

Érase un fin de curso

El viernes pasado fue el último día de trabajo antes de 3 semanas de vacaciones y es un buen momento para hacer balance.

El año pasado fue muy duro, laboralmente hablando. Teníamos un macroproyecto que había que terminar sí o sí para el 1 de noviembre y como somos como somos y como los jefes también son como son, pues al final llegamos apuradísimos a los últimos meses antes de la entrega.

Tan grave fue la cosa y tanto dinero había en juego, que acabamos sin poder disfrutar de la jornada de 7 horas que tenemos en verano y no sólo eso, sino que desde mayo tuvimos que estar haciendo horas extras. De media éramos unas 60 personas haciendo 2 horas extras al día y todavía les merecía la pena. Tampoco pudimos elegir libremente las vacaciones, ya que nos impusieron a todos cogernos la primera quincena de agosto.

Llegó la fecha del arranque y con muchos problemas, pero se consiguió arrancar, aunque todavía estuvimos apagando fuegos por aquí y por allá, hasta poco antes de fin de año.

Entonces se acabó el dinero, ya que se había estado dilapidando en horas extras e imprevistos varios, por lo que el goteo de compañeros que nos iban dejando fue constante; más o menos 2 al mes.

Desde principios de año hasta mayo hemos estado temiendo por nuestro puesto de trabajo (en este cliente, porque afortunadamente en nuestras respectivas empresas todos tenemos contratos indefinidos) porque veíamos a compañeros recogiendo sus cosas y porque veíamos que no teníamos trabajo que hacer.

A mediados de mayo ya la cosa se estabilizó, supongo que porque no podían echar a más gente sin que todo esto se hundiese y ya nos volvieron a dar trabajo que hacer, aunque a un ritmo razonable. El problema es que veníamos de una etapa de letargo y nos ha costado despertar y coger el ritmo a la nueva situación.

El 1 de junio también coincidió con que mi empresa creó otra nueva y a todos los que estábamos en clientes como el mío, nos mandó a la nueva. De momento estamos con problemas porque ahora que acaba de llegar la primera nómina ya ha venido menos abultada que otras veces. Dicen que ha sido un error en la migración de nuestros datos y que lo corregirán en la próxima. De momento, como siempre, el error siempre es a favor de la empresa.

Mi jefe del cliente dice que hasta fin de año las cuentas ya están hechas y que no hay problema y que para el próximo año tampoco cree que lo haya, pero no nos lo puede asegurar.

En la nueva empresa, creo que ya tenemos jefa, porque alguien nos ha aprobado las vacaciones y otras cosas administrativas, pero ¿vosotros la conocéis? pues yo tampoco.

Sobre mi futuro laboral, digamos que ahora mismo está estancado. Se me ocurren 3 opciones para prosperar: 1, pasar a formar parte de la plantilla del cliente para el que trabajo (cosa que ahora mismo es casi imposible, porque no contratan), 2, que el cliente me eche y mi empresa me tenga que recolocar en otro y quizás con una mejor categoría profesional y 3, que yo me busque otro trabajo y me largue de este (aunque con la crisis, por lo menos este año no creo que sea lo más indicado)

Pero bueno, tampoco me voy a poner a pensar qué hago con mi vida tan a largo plazo, cuando ni siquiera he decidido todavía qué voy a hacer en estas vacaciones.

miércoles, 6 de julio de 2011

Érase la cabecera del verano

Hace ya ni sé cuanto que entró el verano y yo todavía andaba con la cabecera primaveral, así que ya era hora de solucionarlo.
La anterior me la hizo Thiago, así que esta es la primera que hago yo, por lo que no me seáis muy críticos con ella, jejeje.

Pretende recoger la eterna duda antes de las vacaciones: ¿mar o montaña? La montaña representada por el lagartijo de la izquierda y el mar por la estrella de la derecha y la espuma de la ola en la orilla.

El motivo de ponerlo ahora es que ya estoy de vacaciones al fin, aunque de momento, ni mar, ni montaña, porque sigo en mi pisito de Madrid.

Cuando mi amigo A era todavía ÉL, y empezó a currar como becario, es decir, sin vacaciones, ya sabía yo que este año mis vacaciones iban a ser raras.

Primero me planteé marcharme sólo a recorrer España con la casa con ruedas, pero eso me iba a recordar mucho a las vacaciones del año pasado, donde hice lo mismo pero con ÉL.

La otra opción era marcharme a Cantabria, donde están esperándome todos mis amigos de siempre. El problema es que rompimos, y creo que a estas alturas, mis amigos le tienen más cariño a ÉL que a mí, así que paso de tener que estar todo el día dando explicaciones y recibiendo consejos sin pedirlos. Además, tengo varios amigos en la misma situación de rupturas recientes después de un montón de años, así que mejor huir de allí.

Al romper, también me estuve informando para hacer un crucero de singles gays, pero la verdad, me parecía muy fuerte hasta para mí y no conseguí encontrar opiniones por Internet de alguien que hubiese ido a uno de ellos, así que pasé de experimentar.

Y aquí estoy, de momento, de vacaciones en Madrid, aprovechando para hacer esas cosas que nunca hay tiempo para hacer: una limpieza profunda, ordenar el trastero, tareas de bricolaje pendientes,... lo típico.

Supongo que a mediados de la semana que viene sí que me iré unos días a pasarlos a mi tierra, fundamentalmente porque operan a mi madre de un pie, nada grave, pero siempre se agradece la visita de un ser querido.

Hasta entonces, mis planes se reducen a tareas de casa por la mañana y piscina por la tarde. Rollo maruja total.

martes, 5 de julio de 2011

Érase el premio Sunshine Award

Este humilde blog ha recibido otro premio y como es de bien nacidos ser agradecidos, pues para eso estoy hoy aquí.

El ritual, el clásico en estos casos, agradecérselo a quien te lo pasa y endosarlo a más blogeros, aunque en esta ocasión y debido a la cantidad de blogeros con los que he compartido ratos de la vida real en estos últimos días, voy a adaptarlo un poco.

Esta vez el premio viene del señor Pimpf a quien además de agradecerle el premio en sí mismo, tengo que agradecerle lo bien que me ha tratado durante estos días y el que me haya permitido conocer muy de cerca las historias de su blog, ya que he conocido en persona a Billy Sive, a D., a G., a la Buscona (que me ha caído especialmente bien), a Gordi y su piso, incluído su famoso balcón.

Pimpf, aquí tienes un amigo para lo que necesites en esta ciudad, a veces tan impersonal, en la que vivimos, eso sí para ocasiones en las que haya luz, que en las otras mejor no encontrarse, jejeje.

Y en el apartado de endosar el premio, se lo voy a pasar (aunque ya lo tengan) al resto de personas con las que he estado estos días:

Kotei, que espero que ya haya recuperado su voz angelical de siempre, jejeje, y con quien a pesar de no coincidir en muchas de nuestras ideas, siempre me acaba sorprendiendo por la cantidad de matices que tiene su personalidad.

Adrianos, por ser mi cicerone cultural en esta ciudad, ya que se ha convertido en compañero habitual de musicales y teatros. Junto a él, también me quiero acordar de su marido y de todos sus amigos que he conocido estos días. También desde aquí aprovecho para pedirle perdón por no vernos en el desfile, pero cuando quise mirar el móvil... a saber dónde andaríais ya.

Ut, el último bloggero al que he visto en carne mortal, aunque fuese tan breve. Además por lo que has escrito últimamente en el blog, veo que no estás en el mejor momento, así que a ver si el premio te devuelve un poco la sonrisa. Encantado de haberte conocido y ya sabes dónde me tienes para lo que sea, que somos casi vecinos.

Y nada más, dejaremos que el premio siga circulando por la red de redes.

lunes, 4 de julio de 2011

Érase unas fiestas del Orgullo

Ozú, hay que ver lo bien que me lo he pasado en estas fiestas del Orgullo y lo que me hacía falta una juerga así.

El miércoles al pregón con Kotei y Pimpf, y aunque el pregonero estrella, el Gran Wyoming (o como se escriba) no me cae muy allá y no me preguntéis por qué (aunque ya aclaro que no por sus ideas), me pareció estupendamente todo lo que dijo. Primero habló otra señora, vecina heterosexual del barrio, para demostrar que también hay vecinos a favor de las fiestas, pero vamos que aquello era relleno totalmente hasta conectar en directo con el plató del Intermedio de la Sexta. Una queja, para el próximo año, que por lo menos el pregonero esté en el escenario y que no lo haga desde la tele. Después del pregón, un recorrido para conocer los diferentes escenarios que habían montado y acabar con unas cañitas junto a un aire acondicionado que dejó afónico a Kotei para el resto de las fiestas.

El jueves lo pasé con Pimpf, primero viendo la carrera de tacones con tanta desorganización como siempre: no hay vallas para separar el hueco por el que tienen que pasar los corredores, unas drags no son las personas más indicadas para que la gente se las tome en serio cuando tratan de poner orden, creo que ningún concursante se presentó a la hora fijada, no se enteraron ni siquiera del recorrido que tenían que hacer, ni las pruebas que tenían que superar por el camino. Creo que el ganador todavía debe estar corriendo por despeñaperros p'abajo, porque no se enteró de que ya había acabado... pero a su vez todo esto es lo que da color a este evento. La peor parte se la llevó un corredor que se cayó y se debió hacer polvo el tobillo. Cuando nos íbamos se lo llevaban los del Samur a la sillita de la reina, nunca mejor dicho.

Después de eso, fuimos a ver en primera persona qué era eso de los conciertos silenciosos, que por si queda alguno que no se haya enterado de la polémica de este año, es un acuerdo al que llegó la organización con la señora Ana Botella (la de las peras y las manzanas) para poder mantener el escenario en la plaza de Chueca pero sin hacer ruido. Total que ponen a un DJ pinchando música por una emisora de radio y tú te vas con tu móvil con radio y lo sintonizas con los cascos puestos y ale, a bailar. Pues nada, el invento me ha parecido una cagada. La gente estaba más de tertulia y botellón que al concierto y los pocos que había con los cascos puestos, me da a mí que cada uno tenía su MP3 correspondiente, porque cada uno estaba bailando a un ritmo totalmente distinto entre ellos y distinto al de los gogós. Porque sí también había plataformas con gogós dándolo todo con sus cascos puestos.

La noche para nosotros acabó a la vez que el concierto de la Plaza de Callao, después de dar varias vueltas por el barrio, en las que nos fuimos encontrando repetidas veces con Adrianos y toda su troupe.

El viernes por la tarde tocaba ponerse un poco más culturetas y pasarse por el teatro, donde había quedado con Kotei y con Adrianos y marido para ver otra obra del mismo festival que la que ayudó a acabar con mi relación sentimental. La obra estuvo bien, pero hay que ver la manía que tienen los dramaturgos por no ponerle un final cerrado a las historias. Es como si se cansasen de escribir de repente y dijeran ale: FIN.

Después de eso empecé la noche con la misma gente con la que había ido al teatro y también se nos unieron otros amigos de Adrianos y conocí a otro blogero más: Ut. Por el camino de la peregrinación entre escenario y escenario fuimos perdiendo a casi todo el grupo, así que tocó echar mano de la agenda del móvil y acudir al encuentro de Pimpf y toda la prole que tenía alrededor, que daría para un post entero.

Con ellos acabé en un discoteca, que no es un tipo de sitio que yo haya frecuentado mucho en mi vida y creo haber encontrado el motivo: los porteros, porque me echaron del lugar por levantar a Pimpf a hombros y ese no sería mi último encontronazo con un portero de discoteca del fin de semana.

Una vez que me despedí de mis últimos acompañantes de la noche, tocó montarme la fiesta por mi cuenta en una sesión de After y ahí estuve hasta que la cosa cerró, a eso de las 10:30.

El sábado tocó pasarlo de nuevo como acoplado con Pimpf (a quien agradezco infinitamente su hospitalidad) y su variopinta compañía. Primero en la manifestación, donde ví desfilar entre las asociaciones a mi amigo A (antes conocido como ÉL) y aprovechando un alto en la manifestación, allá que me fui a saludarlo con un beso dejándolo todo flasheado para el resto del desfile, según me dijo después. Pronto se pusieron de nuevo en marcha, así que otro beso de despedida y a volver a mi grupo para seguir viendo gente pasar, con sus carrozas y toda la carne que llevaban encima.

Después de las mil horas que duró aquello, cenita en VillaPimpf y vuelta de nuevo a salir y vuelta de nuevo a acabar en una discoteca y vuelta de nuevo a tener un encontronazo con otro portero, esta vez en el baño, donde estaba yo bastante bien acompañado en la intimidad de un reservado, hasta que apareció el gorila para decirnos que teníamos que salir. Por un momento me temí la paliza porque la pillada fue con las manos en la masa (¿por qué no pondrán pestillos?) pero no nos echaba por lo que estábamos haciendo, sino porque tenían que limpiar. De hecho estaba a su lado una limpiadora con la misma cara a cuadros que la que se nos debió quedar a nosotros.

Y otra vez después de las despedidas de rigor, vuelta al mismo lugar de la mañana anterior, a terminar de gastar las pocas energías que me quedaban. Allí hice amistad con un currante del lugar (ex-modelo y ex-gogó cubano, mulato) y me quedé de conversación con él hasta que mis bostezos y sus obligaciones laborales nos separaron a eso de las 13:30. Y así terminaron para mí estas fiestas.

Para terminar la entrada me quedaría agradecer su compañía a todas las buenas personas con las que he ido pasando las fiestas, pero eso lo dejo para otro post, aprovechando que tengo un premio pendiente de recoger.

martes, 28 de junio de 2011

Érase un licenciado

Parece una broma del destino, pero después de cinco años esperando recibir la ansiada noticia, va y me llega justo después del primer día en el que mi amigo A y yo no tenemos contacto alguno.

He aprobado la otra, así que voy a pedir la compensatoria esta semana y... se acabó! Muchísimas gracias por todo.

Este era el texto que he recibido esta mañana por SMS y os lo traduzco: Le quedaban 2 asignaturas para acabar la carrera, pero con que aprobase una de ellas la otra se la compensan. Los exámenes le habían salido bastante mal, el domingo vio que había suspendido una de ellas y hoy ha visto que ha aprobado la otra. Ahora que no estamos juntos, ha acabado la carrera. Parece un zas! en toda la boca.

Cuando estábamos rompiendo, una de las frases que me dijo es que con lo que yo había cambiado en el terreno sentimental, porque antes era muy frío y ahora me he vuelto bastante cariñoso, que le daba rabia que ahora eso lo fuese a disfrutar otra persona.

Ahora añado yo que con lo que yo he aguantado de nervios de exámenes, y aunque pueda parecer materialista, con lo que yo he invertido en él durante este tiempo, me da rabia que eso lo vaya a disfrutar otra persona.

En cualquier caso, desde aquí le digo que lo he hecho encantado y que lo volvería a hacer, que me alegro muchísimo de la noticia, porque se lo merece y que ojalá lo celebremos pronto, como amigos que somos.

¡¡FELICIDADES LICENCIADO!!

viernes, 24 de junio de 2011

Érase un viaje desastroso

Mira que no aprendo, todos los planes a futuro que he puesto por aquí se me han chafado y yo sigo poniéndolos.

Ahora debería estar yo pasando el día de San Juan en mi pueblo, que es fiesta. Y resacoso, después de la juerga de ayer frente a la hoguera del fuego purificador, pues nada, todos los planes se fueron ayer a la mierda, aunque podía haber sido peor de lo que realmente fue.
Voy a ver si consigo explicarlo sin irme mucho por las ramas, que a estas alturas supongo que ya os habréis dado cuenta de que la concisión no es una de mis virtudes.

Ayer salí de mi casa en Madrid a las 9:45 de la mañana, con la moto, dirección a mi pueblo de Cantabria. Tiempo estimado del trayecto 4 horas y media incluyendo los 2 repostajes de combustible necesarios.

Antes de salir había comprobado todas esas cosas que suelen recomendar, fundamentalmente los niveles de los líquidos y el estado de las ruedas. Todo OK.

La ruta iba más o menos bien, incluso ya había pasado el peor tramo, que es el correspondiente a la provincia de Burgos, porque está la autovía levantada y sólo han dejado un carril para cada sentido. Había hecho el primer repostaje en la provincia de Segovia, al poco de salir de la Comunidad de Madrid y ya me tocaba el segundo, en la provincia de Palencia.

Iba yo tranquilamente por la "Autovía de la Meseta" que es como se conoce a la A-67, la nueva autovía que une Cantabria con Palencia, cuando al tomar la salida, para dirigirme a la gasolinera, noté que algo no iba bien. Cuando finalmente paré en la estación de servicio, confirmé mis peores temores: un pinchazo en la rueda trasera.

Pregunté en la estación de servicio por algún taller de neumáticos o algo similar, pero me dijeron que el más cercano estaba a unos cuantos kilómetros, básicamente me vinieron a confirmar lo que ya estaba viendo yo, que aquella gasolinera estaba en mitad de la nada.

Pues nada, llamada a la grúa, que parece que estaba aparcada ahí al lado, porque no me dió tiempo casi ni a terminarme el pincho de tortilla que me había pedido en el bar de la estación de servicio.

Cuando llegó el hombre de la grúa me recomendó llevar la moto al único taller de motos que había en 50 kilómetros a la redonda, que estaba 3 pueblos más adelante, teniendo en cuenta la separación entre cada pueblo que hay en Castilla.

Finalmente llegamos al taller cuando acababa de cerrar para comer. Eran las 14:05 y cerraban de 14:00 a 16:30, pues nada, dejamos la moto en la puerta del taller, el de la grúa se pira y yo me quedo conociendo el pueblo, que la verdad es que resultó bonito. Además estaban en fiestas y en concreto, las peñas formadas por la juventud del pueblo estaban con sus comidas de confraternización correspondientes en un parque y con un alto grado ya de alcohol en sangre. Y yo aprovechando para alegrarme un poco la vista y dejar de preocuparme por el pinchazo.

Llegó la hora de abrir el "taller" y allí estaba yo. Lo he puesto entre comillas porque cuando abrieron la puerta pude comprobar que en el supuesto taller de motos vendían o arreglaban bicicletas, motosierras, aparatos de gimnasio... vamos de todo... menos motos, que no había ni una por allí.

Le conté mis problemas al hombre, bueno no todos, sólo el del pinchazo y me dijo que no tenía neumáticos en stock, que le tardarían 3 días en llegar y que encima cerraba desde hoy viernes hasta el próximo miércoles por las fiestas del pueblo, así que me dijo que lo único que podía hacer era reparar el pinchazo y que tratase de llegar a Santander donde me podrían cambiar el neumático sin esperas.

A las 17:30 ya estaba otra vez poniéndome en marcha, notando una ligera vibración en la moto, pero tratando de llegar a mi destino sin perder tiempo, por miedo a posibles fugas de aire. 10 kilómetros más adelante, circulando a unos 120 km/h ocurrió la catástrofe. Escuché una fuerte explosión y la moto empezó a culear a uno y otro lado sin control. No sé ni cómo tuve la sangre fría (y la fortuna, todo sea dicho de paso) de controlar el aparato sin irme al suelo.

Menos mal que un día haciendo zapping ví un reportaje de seguridad vial y dijeron que lo más importante en caso de un reventón es no tocar el freno. En el reportaje hablaban de los coches, pero por si acaso yo lo apliqué también a la moto y fui haciendo equilibrismos con la moto, mientras ella se empeñaba en cruzarse por la carretera.

Me dió tiempo a mirar por el retrovisor y ví que sólo me seguían de lejos otra moto y un coche y ambos se habían dado cuenta de mi situación porque habían reducido drásticamente y tenían los intermitentes de emergencia puestos. Ahí me tranquilicé un poco, lo primero que pensé es que si me caía al suelo no me iban a pasar por encima y podrían llamar a la ambulancia, así que continué dando bandazos de carril a carril de la autovía hasta que al final se detuvo en el arcén de la izquierda, en la mediana, que es de estas que tienen como un vadén en el centro con un sumidero para el agua.

Todo esto pasó en pocos segundos, pero a mi se me hicieron larguísimos, hasta que fui capaz de poner el pie en el suelo. Bajé de la moto todavía temblando y la apoyé sobre el caballete. Había parado también el motorista que venía detrás que se bajó de su moto temblando también, porque había visto la jugada perfectamente desde atrás y se quedó un ratillo tranquilizándome y tranquilizándose, hasta que llamé a la grúa de nuevo y ya se despidió y se marchó.

Esta vez me mandaron otra grúa del mismo pueblo en el que me habían reparado el pinchazo, les conté el problema al hombre de la grúa y a los de la asistencia en carretera y decidimos que lo mejor era que me llevaran a la base de la grúa, que era también un concesionario de coches, para que me tranquilizase y buscásemos una solución desde allí.

La verdad es que en aquel concesionario se respiraba un ambiente totalmente familiar. Estaba el marido que era el que me había ido a recoger con la grúa, la mujer que estaba en la oficina y los dos hijos que eran uno el mecánico del taller y otro el vendedor del concesionario. Estaba por allí también una abuelilla tejiendo y en un momento dado llegaron lo que supongo que serían dos nietas a por su paga para las fiestas.

Me enrollo hablando del concesionario porque se merecen todo mi agradecimiento, ya que hicieron todo lo posible por ayudarme. Si supiese el nombre hasta les haría publicidad, pero estaba yo como para fijarme en esos detalles. El caso es que la mujer estuvo tratando de buscar un taller de motos o un neumático hasta de debajo de las piedras, pero resultó misión imposible. Incluso finalmente fue ella la que se peleó por mí con los de la asistencia en carretera para conseguir que tanto la moto como yo pudiésemos volver a Madrid.

La moto se quedó allí, a la espera de que un camión del seguro pase a recogerla la próxima semana para traerla a mi taller de siempre, aquí en Madrid. Hoy me ha llegado un SMS diciendo que avise al taller de que se la llevarán el día 28.

Y a mí me pusieron un taxi hasta el aeropuerto de Valladolid (que yo ni sabía de su existencia), que era el lugar más cercano (a 2 horas) en el que podría recoger un coche de alquiler para venirme a Madrid.

El taxista muy simpático, me dijo que la próxima vez exigiese que el taxi me llevase hasta la puerta de casa. La verdad es que el taxi es un medio de transporte que yo he utilizado en contadas ocasiones y, por supuesto nunca para trayectos tan largos. Así que no tenía ni idea de que hicieran viajes tan largos y menos, que el seguro lo pagase. Para la próxima ya lo sé, aunque espero no tener que volver a utilizar estos servicios.

La verdad es que todavía tenía el miedo del accidente en el cuerpo, aunque ya habían pasado unas cuantas horas, y no estaba en plenas facultades para conducir, pero al final conseguí llegar a casa a las 12 de la noche, 14 horas después de haber salido y con un cansancio acumulado que me hizo quedarme dormido casi con mi atuendo de motero puesto. Esta tarde he ido a devolver el coche de alquiler y con eso y cuando recoja mi moto del taller con sus zapatos nuevos, daré por concluida la aventura de este puente. Que podía haber terminado mucho peor.