viernes, 3 de octubre de 2014

Érase unas vacaciones

Este verano, las vacaciones las hemos pasado recorriendo las tierras gallegas en la nueva casa con ruedas.

Empezó nuestra ruta en Ourense, en las Pozas Outariz. Se trata de unas pozas termales gratuitas al aire libre. Ya habíamos estado en otras pozas termales (Arnedillo, Mazarrón, Granada,...) pero éstas no tienen nada que ver, ya que están completamente urbanizadas y forman parte de un parque. Las que conocíamos hasta ahora estaban en medio del campo. Otra cosa que las diferencia es que en estas era obligatorio el bañador y en las demás, casi nadie lo utilizaba.

De Ourense nos fuimos a hacer una visita sorpresa al amigo Pimpf, que nos enseñó su pueblo como el mejor guía turístico de la zona y eso que no le habíamos avisado previamente de nuestras intenciones. Un pueblo muy bonito, por cierto. Y una lástima que te fastidiásemos el primer día de sol de tus vacaciones.

A partir de ahí comenzamos a recorrer las Rías Baixas de sur a norte. De ciudades, visitamos Vigo y Pontevedra. Y a pesar de la opinión generalizada, a nosotros nos gustó más la primera que la segunda. Igual es que no acertamos a visitar los sitios bonitos de Pontevedra. De todas formas, nuestro principal interés eran las playas y cuanto más salvajes mejor.

Visitamos la playa de Barra en Cangas do Morrazo, que dicen que es la mejor playa nudista de Galicia y una de las mejores de España. Pimpf nos la definió como una playa de las Islas Cíes, pero en la península. La verdad es que me quedé con ganas de visitar las Cíes, pero viajar con un perro tiene sus limitaciones. Eso sí la playa de Barra nos encantó. Muy grande, poca gente (al menos los dos días que nosotros estuvimos allí) y permisividad con los perros sueltos. Lo único malo, la temperatura del agua, pero eso es una queja común a todo el viaje.

El segundo día de estar en Barra me eché a la mar con la tabla de Paddle Surf y aunque las Cíes se veían ahí al lado y eran una tentación muy grande, me conformé con bordear el morrazo y llegar a las playas del otro lado. Buena elección, porque en mar abierto las olas me dieron un par de buenos remojones.

En la zona de Sanxenxo fuimos a un área para Autocaravanas para hacer una parada técnica (recargar agua, recargar baterías, descargar agua sucia...) y por la mañana, dando un paseo con el perro, encontré por casualidad la playa nudista de Bascuas. Tenía muy buena pinta, pero a la entrada había un cartel bien grande de Prohibido Perros. Como normalmente en las playas nudistas hacen la vista gorda con esta prohibición, le pregunté a dos hombres que estaban también por allí paseando a sus mascotas y me dijeron que ni se me ocurriese bajar con el animal a la arena, que las multas eran de las que hacen daño. Así que después de un rato de charla con ellos, mientras nuestros canes jugaban juntos, tocó continuar el paseo por los acantilados cercanos.

En ese paseo, se me escapó Luffo entre unos huertos y cuál fue mi sorpresa, cuando fui a buscarlo y me lo encontré contemplando una escena de sexo entre varios hombres. Por lo visto, me había metido en una zona de cruising de una manera totalmente involuntaria. ¿Tendré un perro voyeur?

La parada que más me gustó de todo el viaje fue en la península de O Grove. En concreto en una zona que se llama Pedras Negras. Nos gustó tanto que teníamos previsto pasar una noche allí y finalmente pasamos 4. Los atractivos eran varios: una playa autorizada oficialmente para perros, un paseo de madera sobre unas moles de granito impresionantes y que llegaba hasta un chiringuito que ponían unos bocatas espectaculares, unas vistas muy bonitas de la Isla de Ons y el último día descubrí unas playas nudistas bastante grandes donde también había bastante gente con perro. No sé cómo se llaman esas playas, el mayor inconveniente es que casi no se podía andar por lo incómodo de la arena.

Otro sitio que nos pareció muy bonito fue la Isla de Arousa. El día que llegamos, que la mar estaba totalmente en calma, salí con el perro en la tabla de Paddle, pero ya estaba anocheciendo, así que me propuse dar toda la vuelta a la isla al día siguiente. No pudo ser, ya que amaneció con un fuerte viento, así que aproveché para dejar al perro en la casa con ruedas e irme en solitario a las playas nudistas, que al estar en el lado opuesto de la isla, estaban resguardadas del viento.

Hasta aquí el viaje había ido más o menos bien entre ÉL y yo y deberíamos haber acabado las vacaciones aquí. Cuando estábamos pensando qué hacer, nos pareció buena idea terminar el viaje en Finisterre, por lo que tenía de poético y fue la peor decisión que pudimos tomar, ya que además del viaje, terminamos nosotros. Pero eso ya es otra historia.

Nota: Ninguna de las fotografías es mía, todas están sacadas de Internet.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Érase unos abuelos

Nunca he sido activista de los movimientos LGTB. Nunca he estado en ninguna asociación, ni he participado de forma activa en "el movimiento". Lo más parecido que he hecho en este sentido es desfilar en un par de ocasiones en la parte reivindicativa de la marcha del orgullo gay de Madrid, acompañando a una asociación a la que pertenecían los amigos de unos amigos. Pero tengo que reconocer que era más por la fiesta que por otra cosa.

Ahora estoy comenzando a integrarme en un proyecto, que aunque tiene un fin muy concreto, también dedica parte de sus esfuerzos al colectivo LGTB en general y en concreto, ayer nos acercamos hasta una asociación de mayores.

Para mí que estoy atravesando una situación personal en la que me encuentro más sensible y vulnerable, esta visita supuso un momento de reflexión e introspección. Los "yayos" que allí nos encontramos se han tenido que enfrentar al rechazo de sus familias, a la estigmatización social, a la persecución policial, a una enfermedad desconocida que se llevaba a sus amigos y amantes y en los últimos días de su vida, a la soledad y el olvido.

Si vivimos en una sociedad que arrincona a los mayores como trastos viejos, más cruel es con aquellos que son Gays y Lesbianas. A la mayoría, sus propias familias les dieron la espalda hace años. Por razones obvias no pudieron tener descendencia y ahora van perdiendo a los pocos amigos que el SIDA les dejó.

Los jóvenes no somos conscientes de lo afortunados que somos tanto en temas legislativos como de aceptación social, por lo menos, los que vivimos en las grandes ciudades de España. Y tampoco somos conscientes de que los que hoy somos jóvenes, acabaremos un día siendo mayores. Y ojalá que lleguemos a viejos, no me entendáis mal, pero tenemos que ser conscientes de que ese día llegará.

Lo que está un poco más en nuestra mano es ver en qué condiciones llegaremos y en ese punto es donde mi sensibilidad afloró. Yo hasta hace nada, me veía envejeciendo con ÉL, casados (aunque eso es lo de menos) y con hijos. Sí, aunque los niños nunca me han gustado, ya lleva un tiempo sonando la alarma de mi reloj biológico y estaba decidido a ser padre.

Ahora todos los planes se han desmoronado como un castillo de naipes y me han dejado sepultado entre los escombros, ya que aunque había señales previas al terremoto, yo no quería verlas.

Esta experiencia me ha servido para abrir los ojos y darme cuenta que tengo que salir de esos escombros. Además, me siento afortunado, porque sé que cuento con el apoyo de mis amigos, que han reaparecido en mi vida como por arte de magia, en el momento oportuno. Y también me siento muy afortunado por la cantidad de gente que estoy conociendo en este proyecto del que ya contaré más cosas, pero que me han recibido con las puertas abiertas.

Muchas gracias a todos y gracias también a estos "abuel@s" que además de compartir sus experiencias vitales con nosotros, también nos dieron de comer muy bien.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Érase un año y medio después

Soy el primero que no ha entrado en este blog en todo este año y medio que he estado sin escribir. De hecho, cuando me propuse retomarlo, ni siquiera recordaba cuál era el último post que había publicado y resulta que eran mis pronósticos para el 2013.

Pues bien, ahora que ha pasado el tiempo, puedo hacer la valoración del año 2013 y de lo que va de 2014 y ver si se cumplieron mis vaticinios. Para hacerlo voy a ir poniendo lo que escribí en su día y mi valoración después de todo este tiempo.

Empezamos por lo familiar y no son buenas las previsiones. Si el 2012 ha sido un año de pérdidas para mi familia paterna, creo que el 2013 lo va a ser para la materna. Por un lado, me preocupa mi abuela y su falta de ganas de vivir y por otro lado, el cáncer se ha cebado con una prima de mi madre y parece que tiene mala solución. Esperemos que los médicos se equivoquen.
Efectivamente, desde que escribí esto el cáncer se llevó a la persona de la que hablaba en este párrafo y, al poco tiempo, su padre pasó de estar como una rosa a estar acompañándola en el camposanto. Mi abuela en cambio sigue entre nosotros, consumida por la vida, viendo pasar el tiempo encerrada en su casa y esperando la visita de La Parca. Ahora le ha dado por decir que lo único que quiere es morir en su casa.

Ahora paso a hablar de ÉL y nuestra relación. Lo segundo está muy bien. Estancada, pero en un punto muy bueno y aquí creo que la palabra clave para este 2013 es TRANQUILIDAD.
Pues sí, nuestra relación se puede definir como excesivamente tranquila durante 2013 y lo que ha durado en este 2014. Supongo que ése ha sido uno de los principales problemas que hemos tenido, que la chispa se ha ido apagando. Cosas de la convivencia, que mata la pasión y lo mata todo, hasta acabar por convertirnos en dos simples compañeros de piso.

En cuanto a ÉL, lleva un comienzo de año un poco amargado por cuestiones laborales, así que espero que en este 2013 tenga una mejora de las condiciones de su actual puesto o que encuentre un nuevo trabajo. Lo que sea, pero que se me anime, que no soporto verle tan decaído.
Al poco de escribir esto, mejoraron levemente las condiciones de su trabajo. Bajo mi punto de vista, esa mejora no compensa para nada los sobresfuerzos continuados que le exigen y debería haberse movido más para intentar encontrar otro trabajo. Pero bueno, con los tiempos que corren, supongo que hasta debe agradecer tener uno, aunque esté rozando la explotación laboral. Recientemente, en concreto el día después de dejarme, me dijo que le acababan de ascender tanto en sueldo como en categoría. Me alegro por ÉL pero sigo pensando que debería buscarse otra cosa.

Con la llegada de Luffo, la segunda mitad de 2012 ha estado marcada por el bicho y casi no le hemos dejado sólo, para evitar que nos destrozara la casa y por miedo a que no dejase de ladrar y molestase a los vecinos. Tenemos que cambiar esto como sea, ya que nuestra vida social y nuestro ocio se han resentido enormemente.
Luffo creo que ha sido la tercera causa que ha influido en nuestra ruptura, unido a la excesiva tranquilidad y su mala situación laboral ya comentadas anteriormente. Reconozco que en esto, la culpa ha sido mía. Yo no quería perro, pero accedí a tenerlo por darle el gusto. El hecho de que yo trabajara casi siempre desde casa, unido a su extensa jornada laboral, hizo que al final quien se acabara encargando por completo del perro fuera yo. Pero además, un exceso de responsabilidad por mi parte lo complicaba todo, ya que me veía incapaz de dejarle sólo en casa, de plantearme hacer planes sin perro, de sacarle menos de 3 horas al día... Luffo desplazó totalmente en mi escala de prioridades a ÉL y a nuestra relación. Si me apuras, me desplazó incluso a mí mismo.

En esto del ocio, me gustaría aprender a practicar algún nuevo deporte. Estoy entre dos: el esquí y el submarinismo. El principal problema para esto es que le tengo que convencer a ÉL y no está muy por la labor. De momento me doy con un canto en los dientes con que esté tratando de aprender a patinar. Espero que en este año por lo menos mejore en esto del patinaje y podamos hacer alguna rutilla juntos por la ciudad.
El aprender a patinar le duró una semana y desde entonces, sus patines cogen polvo en el trastero. Yo el invierno pasado me animé con el esquí y casi al final de la temporada se apuntó ÉL también y para este mes teníamos previsto sacarnos el título de submarinismo, pero no pudo ser. El acercamiento de ÉL a estos 3 deportes tuvo algo en común. No lo hizo por sí mismo, ni tampoco lo hizo por estar conmigo. Lo hizo porque sus amigos del trabajo también se apuntaban y la verdad es que eso me fastidiaba enormemente. Pero bueno, tengo que pasar página y dejar de pensar en pareja para empezar a pensar en soltero y para hacerlo, estoy volcado en un deporte nuevo para mí, pero eso se merece una futura entrada.

A parte del deporte, tengo un proyecto artístico en mente, pero como me conozco, prefiero no dar más detalles porque seguro que finalmente la cosa queda en nada.
Tenía razón, la cosa quedó en nada.

Y ya el punto estrella de los propósitos de año nuevo: perder peso. Tanto ÉL como yo estamos a dieta, bueno ÉL está a dieta y yo simplemente tratando de comer más sano. De momento llevo 2 kilos menos y espero seguir perdiendo. De momento tengo la voluntad y el estar haciéndolo juntos, ayuda bastante a que no decaiga el ánimo.
No sólo no perdí peso, sino que ahora mismo estoy en plusmarca personal y de nuevo con el mismo objetivo. ¿Lo conseguiré esta vez? Seguiremos informando.

martes, 23 de septiembre de 2014

Érase un renacer

Más que un renacer, vienen a ser dos.

Por un lado, renace este humilde blog, que para eso es mío y lo retomo y lo abandono cuando me da la gana. Renace con nueva cabecera, nuevos colores más acordes al momento personal que atraviesa quien esto escribe y eso sí, los mismos contenidos. Básicamente seguiré contando mis aventuras y desventuras personales, porque de otra cosa no sé, pero de mi vida personal yo sí que hablo. Así que cada entrada nueva en este blog, pretendo que sirva para mi catarsis personal.

Por otro lado, renazco yo. Se trata de un renacer por obligación, fruto de mi nuevo estado civil. Renazco a la soltería, casi 9 años después de empezar la relación con ÉL. Y renazco con todo lo que ello conlleva: separación familiar, búsqueda de piso, mudanza, ... lo que viene a ser como salir de la tranquilidad del vientre materno y recibir los primeros azotes en el culo. Pero bueno, todo esto ya lo iré desgranando poco a poco en futuras entradas.

Aunque ahora mismo mi alma se encuentra sumida en la oscuridad, sé que se presenta ante mí una hoja en blanco, que yo mismo he de ir escribiendo. Y será un relato que irá quedando reflejado por aquí. ¿Me acompañáis hasta el punto final?

martes, 22 de enero de 2013

Érase unos vaticinios para el 2013


Hoy toca un post de estos que se suelen hacer a principios de año, pero que como yo voy a mi ritmo con este blog, pues lo hago a finales de enero y me quedo tan pancho. Así además tengo un mes menos y con ello, menos posibilidades de fallo.

Empezamos por lo familiar y no son buenas las previsiones. Si el 2012 ha sido un año de pérdidas para mi familia paterna, creo que el 2013 lo va a ser para la materna. Por un lado, me preocupa mi abuela y su falta de ganas de vivir y por otro lado, el cáncer se ha cebado con una prima de mi madre y parece que tiene mala solución. Esperemos que los médicos se equivoquen.

Después de este pronóstico tan crudo, me quedaría el propósito de visitarlos más a menudo, pero va a ser que este año no me lo voy a hacer. Tiro la toalla. Si total, siempre digo lo mismo y nunca voy.

Ahora paso a hablar de ÉL y nuestra relación. Lo segundo está muy bien. Estancada, pero en un punto muy bueno y aquí creo que la palabra clave para este 2013 es TRANQUILIDAD.

En cuanto a ÉL, lleva un comienzo de año un poco amargado por cuestiones laborales, así que espero que en este 2013 tenga una mejora de las condiciones de su actual puesto o que encuentre un nuevo trabajo. Lo que sea, pero que se me anime, que no soporto verle tan decaído.

Con la llegada de Luffo, la segunda mitad de 2012 ha estado marcada por el bicho y casi no le hemos dejado sólo, para evitar que nos destrozara la casa y por miedo a que no dejase de ladrar y molestase a los vecinos. Tenemos que cambiar esto como sea, ya que nuestra vida social y nuestro ocio se han resentido enormemente.

En esto del ocio, me gustaría aprender a practicar algún nuevo deporte. Estoy entre dos: el esquí y el submarinismo. El principal problema para esto es que le tengo que convencer a ÉL y no está muy por la labor. De momento me doy con un canto en los dientes con que esté tratando de aprender a patinar. Espero que en este año por lo menos mejore en esto del patinaje y podamos hacer alguna rutilla juntos por la ciudad.

A parte del deporte, tengo un proyecto artístico en mente, pero como me conozco, prefiero no dar más detalles porque seguro que finalmente la cosa queda en nada.

Y ya el punto estrella de los propósitos de año nuevo: perder peso. Tanto ÉL como yo estamos a dieta, bueno ÉL está a dieta y yo simplemente tratando de comer más sano. De momento llevo 2 kilos menos y espero seguir perdiendo. De momento tengo la voluntad y el estar haciéndolo juntos, ayuda bastante a que no decaiga el ánimo.

Pues nada más. Veremos al final de año (o cuando sea, que me conozco) lo que se cumple y lo que no.

jueves, 17 de enero de 2013

Érase unas navidades (la parte buena)


Después de pasar las fiestas de Nochebuena y Navidad en Cantabria, tocaba pasar el resto de las fiestas en familia, es decir, con ÉL y con Luffo, pero no en casa, sino de vacaciones, con la casa con ruedas.

El destino elegido: Murcia, una región que cuanto más voy descubriendo, más me gusta.

Comenzamos nuestras vacaciones en el Parque Natural de Sierra Espuña. Establecimos nuestro campo base en la Ermita de Santa Eulalia, cercana a la localidad de Totana. Ahí pasamos la primera noche y al día siguiente Luffo y yo aprovechamos para hacer un par de rutas de senderismo por ese parque natural.

La segunda noche nos trasladamos hasta unas pozas termales al aire libre, cerca del pueblo de El Saladillo. Estas ya las conocíamos de viajes anteriores. Yo me dí un bañito en solitario en las termas por la noche, aprovechando la luz de la luna llena.

Al día siguiente, nos dimos un nuevo baño, esta vez los dos, con Luffo correteando alrededor de las pozas. Coincidimos con un grupo de chavales de Valencia muy majos, que eran de una escuela de yoga y que trataron de enseñarnos alguna postura, sin ningún éxito, ya que ni ÉL ni yo, nos caracterizamos por nuestra flexibilidad, jejeje.

De ahí nos trasladamos a las calas nudistas de Mazarrón, también un lugar conocido ya para nosotros. Ahí aproveché para estrenar el nuevo kayak que me he comprado, bastante más profesional que el anterior, pero al que todavía tengo que coger el truco, ya que me dí varios remojones involuntarios.

También tuvimos el acontecimiento más surrealista de nuestras vacaciones. Tocaba darse una ducha para quitarnos la mugre y por no montar la de dentro de la casa con ruedas, que es un engorro, y aprovechando que estábamos en unas calas nudistas, decidimos ducharnos fuera de la furgo, sacando el grifo por la ventanilla. Y en esas estaba yo, cuando apareció un viejo en pelotas que se puso a cascarse una paja a unos 20 metros de mi, sin ningún tipo de pudor. En fin... espero que lo disfrutara.

En estas calas pasamos dos noches, la de NocheVieja y la de Año Nuevo. El problema es que hasta ahí no llegaba la señal de televisión, así que en NocheVieja nos subimos a cenar y ver las campanadas a lo alto de un acantilado cercano. Y creo que esta NocheVieja ha sido la más romántica y bucólica que he tenido en mi vida. Acompañado de mi verdadera familia: ÉL y Luffo, alejados de la civilización y entrando en el nuevo año con vistas al mar iluminado por la luna casi llena y con el ruido de las olas como sonido ambiente.

El día de Año Nuevo lo pasamos tranquilamente en la playa y el que más disfrutó fue el perro corriendo libremente por la arena, aunque sin acercarse para nada al agua. Parece que le tiene miedo, veremos si en verano se atreve a meterse.

Al día siguiente tocaba regresar a la civilización para hacer una parada técnica. Nos fuimos a un área para autocaravanas de la ciudad de Cartagena, donde aprovechamos para llenar la despensa en un supermecado cercano, vaciar los depósitos de aguas sucias y llenar los de limpias, recargar las baterías de electricidad y darnos una ducha en condiciones, libre de pajeros.

En Cartagena aprovechamos para visitar unas antiguas instalaciones militares en Cabo Tiñoso y para estrenar mis patines todoterreno en un parque inmenso cercano al área de autocaravanas.

De Cartagena nos fuimos hasta el último destino de nuestras vacaciones: el entorno del Cabo de Palos. Allí visitamos el faro del mismo nombre, desde el que se contempla la aberración urbanística de La Manga del Mar Menor. Estuvimos un rato viendo como hacían WindSurf y KiteSurf, visitamos algunas calitas solitarias y cuando ya estaba anocheciendo, decidimos plantar el huevo en una llamada Cala Reona, junto a otras furgonetas y autocaravanas, que siempre dan más seguridad.

Al día siguiente Luffo y yo volvimos a tener una jornada de senderismo: desde Cala Reona hasta el Parque Natural de Calblanque, recorrido por el parque y vuelta al campamento base. A lo tonto, a lo tonto, fueron 4 horas casi sin parar y el pobre perro llego medio tambaleándose, pero llegó, como un campeón.

Por la tarde, el vecino de al lado, que eran otra pareja de furgoneteros con perro, sacó un kayak y se echó a la mar, así que me entró la envidia y decidí hacer lo mismo.

Como cuando salí del mar ya estaba anocheciendo, decidimos pasar la última noche allí mismo y ya al día siguiente tocaba volver a la casa sin ruedas y poner fin a nuestras vacaciones.

jueves, 10 de enero de 2013

Érase unas navidades (la parte mala)


Se acabaron por fin estas fiestas. Y digo por fin, porque aunque nunca me han gustado mucho, con los años va a peor. Menos mal que ÉL está a mi lado y cada vez las pasamos más tiempo juntos y menos con nuestras familias. Los últimos años siempre lo hacemos así: Nochebuena y Navidad cada uno con su familia y el resto las pasamos nosotros juntos.

La víspera de Nochebuena, apurando todo lo posible, me fui a mi tierra y el viaje me sentó bastante mal, ya que llegué todo acatarrado. Fue llegar y tener que meterme en la cama.

El día de Nochebuena me tocó quedar a mediodía con mi padre para ir a visitar a su familia. Ha sido un año horrible para ellos, con 3 pérdidas, la última de ellas 15 días antes y los ánimos no estaban para mucha celebración. La conversación con mi padre, durante los 30 minutos que estuvimos juntos, como siempre: por compromiso y sin entrar en profundidades. Cada vez me siento más alejado de él.

La cena de Nochebuena, la pasamos mi madre y yo solos en casa. Ella todos los años se esfuerza por hacerme sentir cómodo en estos momentos, pero difícilmente lo puede conseguir, porque la situación es muy deprimente. A las 22:30 ya estaba en la cama.

El día de Navidad me levanté pronto para ayudar a mi madre a preparar la comida y a mediodía fuimos a llevarle su ración a mi abuela. La encontré muy deteriorada y ya no quiere salir de casa para nada. Mi madre tiene que ir todos los días a darla de comer y de cenar, porque ya no tiene ganas de vivir.

Después volvimos a casa de mi madre y llegaron mi tía, su marido y su hija, que eran los invitados a la comida. Lejos quedan ya los años en los que nos juntábamos 14 personas a la mesa.

Lo mejor de aquel viaje llegó por la tarde, ya que mis amigos, que nunca me fallan, me hicieron olvidarme por aquella tarde lo deprimente de mis navidades en casa.

Menos mal que ellos se acuerdan siempre de mi y son los que se encargan de organizar las quedadas, porque yo por no molestar, ni siquiera me pongo en contacto con ellos. Me parece muy egoísta estar alejado de ellos el resto del año y hacerles cambiar sus planes para estar conmigo. Tengo la suerte de tener los mejores amigos. Cuando estoy en Madrid, les echo más en falta a ellos que a mi familia.

Al día siguiente bien pronto me volví a Madrid y así comenzaría la parte buena de las fiestas, que también la ha habido, pero esa ya es otra historia.

martes, 8 de enero de 2013

Érase el año 2012

Ahora que ya ha terminado el año, es hora de hacer balance sobre las previsiones que lancé aquí hace ya más de un año.

Preveo que para mí, este 2012 puede ser un año de mucho cambio. Para empezar, dudo que me llegue a comer las próximas uvas sentado en el mismo sitio en el que estoy ahora, que como no me véis, tengo que aclarar que estoy en mi puesto de trabajo. No sé si seguiré trabajando para la misma gran empresa, ni si lo haré en las mismas condiciones, pero creo que al menos cambiaré de ubicación y/o compañeros y/o jefes.

Acerté. Sigo con el mismo trabajo pero en distintas condiciones. Ahora trabajo cómodamente desde casa.

Después de lo movidito que ha sido el año 2011 en cuestiones de pareja, creo que este año va a ser de estabilidad con pequeña mejoría. Me aventuro a pronosticar que retomaremos las obras de nuestro futuro nidito de amor e incluso que podemos terminar la dichosa reforma y empezar a vivir allí.

Acerté. Ha sido un año muy estable en nuestra relación y eso a pesar de reformas y mudanzas, que nos han puesto a prueba constantemente. También acerté en que ya estamos viviendo ya en el nidito de amor del que hablaba.

También pronostico que puede ampliarse la familia, pero este punto lo dejó así un poco en suspense, para no dar más pistas.

Acerté. Luffo, nuestro perro, ya es uno más de la familia.

Como no todo van a ser buenas noticias, también me atrevo a decir que por edad y/o enfermedad, podría haber bajas tanto en mi familia paterna como en la materna, pero ojalá que esto no sea así y que todos los que hemos empezado este año, lo terminemos con buen pie.

Acerté. Tristemente, pero también acerté en este pronóstico. Sobretodo en la familia de mi padre, ha sido un año de pérdidas, ya que ahora tengo 3 tíos menos.

En cuanto a la familia política, lo que voy a decir es más un deseo que un pronóstico, pero me gustaría que mi suegro aceptase mi relación con su hijo. Creo que si ve que nos vamos a vivir juntos a ese nuevo piso, podría dar las primeras muestras de acercamiento.

Fallé. No ha habido ningún tipo de acercamiento. Mi suegro sigue comportándose como si yo no existiese. Mi suegra en cambio, sigue portándose genial con nosotros.

Lo que no veo en mis bolas de cristal es que vaya a haber ningún papel oficial en el que se refleje que a ÉL y a mí nos una ningún tipo de lazo.

Acerté. Todavía no han sonado campanas de boda.

En el apartado de viajes, veo que realizaremos nuestra primera salida al extranjero con la casa con ruedas y hasta ahí puedo leer. Además de eso, creo que visitaré más a mi madre (hay mucho margen para mejorarlo).

Fallé. Salimos al extranjero sí, pero en barco (por cierto, tengo pendiente de terminar el relato). Y tampoco visité más a mi madre. Creo que he ido 4 veces en todo el año.

En el ocio, si tal y como vaticino nos vamos a vivir al nuevo piso, habrá que ajustarse un poco el cinturón, pero aún así supongo que alguna visita al teatro y algún musical caerán y por mi parte, creo que haré más deporte, aunque también me atrevería a decir que pisando todavía menos el gimnasio que este año.

Fallé. Creo que no he pisado un teatro en todo el año. El primer semestre por las reformas y el segundo por el perro. Lo del deporte, tampoco lo he cumplido. Bueno sí, lo de pisar menos el gimnasio sí.

Mi vida social seguirá estando limitada a los amigos de mi ÉL, pero convirtiéndonos en los perfectos anfitriones. ¡Que tiemble la Preysler que le vamos a quitar todos los bombones!

Fallé. Sigo atado a sus amigos, pero sólo hemos hecho un par de cenas en nuestra casa.

Y voy a parar ya, que seguro que no doy ni una. En diciembre lo veremos.

Pues el resultado es de 5 aciertos y 4 fallos, ha estado equilibrada la cosa. Próximamente los pronósticos, propósitos y deseos para este nuevo año que estamos arrancando.

¡¡FELIZ 2013!!

jueves, 9 de agosto de 2012

Érase un crucero: Las cenas

Después de la interrupción, por la noticia de la adopción de Luffo, seguimos con el relato del crucero, como siempre, desde el punto de vista de dos novatos en ese mundillo.

Al igual que no pudimos elegir el camarote, pero la jugada nos salió redonda, tampoco pudimos elegir el turno de cena, ni la mesa y en ese caso, sí que salimos perdiendo.

Había dos turnos de cena, a las 19:30h y a las 22:00h. Nos asignaron el primero, que a priori, parecía más un horario para merendar que para la cena.

La cena en los cruceros, por lo visto, es el único evento diario formal. El desayuno es buffet en todos los restaurantes. Para la comida, hay restaurantes buffet y otros a la carta, pero llegas a la hora que quieres y te sientas donde haya sitio. En cambio la cena tiene una hora de entrada, los 15 primeros minutos a partir de la hora indicada y tienes una mesa asignada, a compartir con otras personas.

Cuando nos dijeron que estábamos en el primer turno, valoramos el pedir un cambio para el segundo, por si había plazas, pero al final no lo hicimos. Gran error. No por la hora, sino por la compañía que nos tocó. El motivo para no pedir el cambio fue que como teníamos todos los días excursiones, íbamos a desayunar muy pronto, volveríamos a mediodía y comeríamos pronto y el horario de la cena sería un poco más lógico.

También estaba el tema de los espectáculos. En el barco, además de las actividades de animación, había cada día un gran espectáculo en dos pases y estábamos interesados en verlos casi todos. Los del primer turno de cena, primero cenábamos y luego veíamos el espectáculo, mientras que los del segundo turno, primero tenían el espectáculo y luego cenaban. Nos parecía más lógica la primera opción: ver el espectáculo ya cenados, tomándonos una copa, o dos, o.... muchas. ¡¡Viva el todo incluido!!

Bueno, pues al final no pedimos el cambio de turno, y el primer día llegamos a las 19:35h al restaurante y nuestro camarero, tocayo mío, nos acompañó a nuestra mesa. Era una mesa alargada para 8 personas y ya estaba esperándonos allí el primer comensal. Era un chico más o menos de nuestra edad y al preguntarle si estaba sólo nos dijo que su acompañante no había podido ir, así que dejamos un hueco libre a su lado, pensando que otro día vendría a la cena y nos sentamos a continuación, en el mismo lado de la mesa. Y esperamos a los demás comensales.... y esperamos... y esperamos y..... no vino nadie más.

Aquella cena vista desde fuera debía ser un cuadro: un tío sólo en un extremo de la mesa y otros dos en el otro extremo del mismo lado y al frente nadie. Tratamos de entablar conversación con él, pero la postura no era muy cómoda y tampoco el chico ponía mucho entusiasmo, así que prácticamente cenamos a nuestra bola, como si estuviésemos solos en la mesa.

Como íbamos los dos solos, la verdad es que teníamos la esperanza de conocer gente y hacer amistad en la mesa, pero nada. Normalmente colocan a la gente por edad o situación similar, es decir, familias con familias, grupos de amigos con grupos de amigos, jubilados con jubilados, así que nos debería haber tocado una mesa de parejas jóvenes, similar a las que teníamos a ambos lados.

La verdad es que durante todo el crucero nos dieron mucha envidia los de esas mesas, porque se ve que congeniaron muy bien e hicieron amistad, porque luego les veíamos juntos en la discoteca o los bares. En cambio a nosotros nos había tocado el seta este. Que la verdad, no estaba mal, pero o era soso o le faltaba un verano o las dos cosas.

Cada día encuentras en el camarote el periódico con las instrucciones para todo el día. Horas de atraque y de vuelta a bordo, orden de desembarque, actividades de animación, etiqueta para la cena... El primer día, la vestimenta para la cena era informal, pero en las instrucciones ponía claramente que a cenar había que ir en pantalón largo. Pues nada, el chico este en bañador y chanclas ¿¿¿???

La segunda noche era la cena de gala. En todos los cruceros hay un día en el que hay que emperifollarse, y el capitán viene al restaurante para hacer un brindis y presentar a los oficiales. Nosotros nos llevamos camisas y pantalones de vestir para esta ocasión, pero sin llegar al traje y corbata. Pues al llegar al comedor, nos encontramos que de nuevo estaba sólo nuestro compañero de la noche anterior y en vaqueros y camiseta.

A nuestro alrededor, el resto de gente se notaba que estaba más o menos arreglada. Muchos y, sobretodo muchas, de auténtica gala, pero sin duda, el único en camiseta, nuestro acompañante. Esta vez, decidimos sentarnos justo en frente suyo, para tratar de entablar conversación. Pero de nuevo no se le veía muy por la labor.

Conseguimos sacarle que había reservado para venir con su novia, pero que acababan de cortar y ya que le iban a cobrar todo el viaje si lo cancelaba, había decidido venirse sólo. Al oír esto, nos esforzamos todavía más en tratar de animarle y hablar con él, pero pasaba de nosotros. Sólo estaba pendiente de su móvil y le debíamos incomodar, porque en cuanto sirvieron el postre, se largó.

La siguiente noche era la cena tropical y los camareros al final hacían un show y empezaban una conga gigante con todos los comensales. Pues nada, al traer el postre se lo engulló y se largó. Ya habíamos quedado ÉL y yo en que esa sería la última oportunidad en intentar un acercamiento. Lo intentamos, pero todo seguía igual o peor. Pasando de nosotros. Incluso habíamos hablado entre nosotros de invitarlo a que se viniese a tomar algo después de la cena, pero no hubo oportunidad.

Cuando nos quedamos solos, mientras esperábamos a que el resto de mesas acabase (obviamente tardaban mucho más que nosotros, porque eran más y charlaban), para ver el baile de los camareros, nuestro camarero se acercó y nos dijo que sentía nuestra situación y que lo había comprobado y deberíamos ser 4 parejas jóvenes, pero las otras dos habían pedido el cambio de turno y nuestro compañero estaba desparejado.

El resto de noches no fuimos a cenar al restaurante asignado, fuimos a un pequeño buffet que se organizaba junto a las piscinas y aunque estaba prácticamente desierto, por lo menos no había los silencios incómodos que habíamos tenido las noches anteriores. Podíamos estar a nuestro aire y comer lo que quisiésemos.

La última noche volvimos al restaurante para despedirnos, más que de nuestro acompañante, de los camareros, que habían sido muy majos. Tratamos de hablar con el chico sobre las cosas que habíamos hecho en el crucero, pero a todo nos decía que el no había ido. Ni excursiones, ni animación, ni espectáculos, ni bares... así que adiós muy buenas.

De verdad que nos esforzamos todo lo que pudimos en que estuviese a gusto, pero no hubo manera.

martes, 7 de agosto de 2012

Érase una adopción (II)


Continuando con el proceso de adopción que empecé a contar ayer, nos habíamos quedado en que estábamos en una protectora, bastante hundidos porque no nos iban a entregar el perro que queríamos y que estaba delante nuestro.

Sin darnos tiempo para reaccionar, nos pasaron a los recintos donde tienen a todos los perros, pero estábamos tan desilusionados que nos entró un agobio horrible al ver a tanto perro junto.

Por suerte, llamaron a Mónica para que se ocupase de otra tarea y se encargó de nosotros una de las jefas de la protectora, que nos llevó otra vez a la oficina, para casi volver a repetir toda la entrevista y charlar un poco con nosotros. Yo creo que lo hicieron al ver cómo estábamos.

Después nos volvió a llevar con los perros y nos dijo que fuésemos viendo y que luego le dijésemos cuál queríamos, pero con esta mujer todo fue bastante frío. Por el camino, ninguno de los perros conseguía que nos olvidásemos del que estaba fuera.

También la llamaron para ocuparse de otra cosa y la sustituyó una tercera persona, María otra voluntaria, que sólo nos preguntó que tipo de perro queríamos. Contestamos por tercera vez que mediano, joven pero sin llegar a cachorro, atlético y de pelo corto y ya se centró en enseñarnos sólo ese tipo de perro. Además ella sí que conocía bien a todos los perros. Se notaba por todas las explicaciones que nos daba de cada uno de ellos, de cómo se portaban, como habían llegado hasta allí, edad, tiempo que llevaban...

Ella nos propuso a sus dos preferidos y nosotros vimos a dos que nos gustaron y que resultaron ser hermanos. Primero paseamos por el patio a sus dos preferidos y cuando dijimos que nunca habíamos paseado a un perro, nos estuvo enseñando trucos y consejos y nos ayudó mucho. La lástima es que aquellos perros pasaban de nosotros y en el paseo tiraban demasiado, así que decidimos cambiar.

Cuando nos sacó los hermanos que nos gustaron a nosotros (un macho y una hembra) todo fue distinto. Nada más llegar con nosotros ya se tiraron al suelo esperando a que les hiciésemos mimos y el paseo fue genial con ellos. Incluso estuve corriendo un poco con cada uno de ellos, que es una de las cosas que me gustaría hacer con el perro. Seguían el paso perfectamente, parecía que llevase toda la vida con ellos.

Ahora llegó el dilema, escoger entre el macho y la hembra. Todas las personas que pasaban por nuestro lado nos decían que estábamos de foto familiar, los dos con los dos perros y nos insistían bastante en llevarnos los dos. La verdad es que fue un poco agobiante, pero bueno, ya hablando un poco más en serio con María, nos dijo que si nos daba lo mismo, a ellos normalmente les cuesta menos dar en adopción a las hembras, así que adjudicado, nos quedamos con el macho.

Si recordáis el proceso que me dijeron, se suponía que tenían que ver la casa y al preguntárselo, nos dijeron que sí, que ellos nos llevaban al perro, veían la casa y si todo estaba en orden ya se quedaba con nosotros. Y que lo harían aquella misma tarde.

Como nos habían dicho que el proceso era muy lento, no teníamos nada preparado, así que de vuelta a casa tuvimos que parar a comprar lo básico: comedero y bebedero; collar, arnés y correa; comida y cama y algún juguete.

La compra la hicimos a la velocidad del rayo, tanto que tuvimos que volver después a cambiar la talla del collar y del arnés. Pero aún así, cuando llegamos a casa acababa de aparcar la furgoneta de la protectora. Hablamos con ellos para que esperasen un poco a que subiésemos todos los trastos y nos organizásemos y en 5 minutos ya estaban ellos y el perro con nosotros en el piso.

Sobre el piso, no hicieron ningún comentario. Fuimos directamente a los papeleos: Cartilla, contrato, chip identificativo... Se daba por hecho que Lucano, que es como se llamaba el perro en la protectora, iba a quedarse con nosotros.

A nosotros el nombre nos parecía muy largo y Luca o Luck no nos acababa de convencer, así que decidimos rebautizarlo como Lufo. Y sin más, aquí os lo presento:


lunes, 6 de agosto de 2012

Érase una adopción (I)


Interrumpimos la emisión de la programación habitual en la que se venía hablando de nuestro crucero, para dar paso a una noticia de última hora: ya hemos ampliado la familia.

El sábado tuvimos una cita en la protectora ALBA para realizar una entrevista de idoneidad para la adopción. Y se vé que la pasamos, porque ya tenemos a Lufo entre nosotros.

ÉL siempre ha querido tener perro, pero hasta ahora, como siempre habíamos estado de alquiler, pensábamos que no era el momento. Yo, hasta estar con ÉL, ni siquiera me lo había planteado, pero la verdad es que de tanto oírselo, ha conseguido que me ilusionara con el tema.

Además, con el tipo de vida que llevamos, más diurna que nocturna, más casera que de salir, más de campo que de ciudad, creemos que un perro puede encajar bien con nosotros.

Al final se han juntado tres circunstancias, una es que ya tenemos piso en propiedad (compartida con el banco, claro), otra es que ahora trabajo desde casa y la tercera es que acabamos de volver de vacaciones, pero al seguir en verano, todavía seguimos los dos con jornada reducida. Así que creímos que el momento era el oportuno y nos pusimos manos a la obra.

El proceso no ha sido tan sencillo como podíamos pensar. Primero contactamos por email con una protectora en cuya web vimos un cachorrillo que nos interesó. Nos contestaron que estaban muy liados, que esperásemos un par de días a que se pusieran en contacto con nosotros, recalcando que no llamásemos, porque no podrían atendernos. Pasó el tiempo y nunca más se supo. A la semana el cachorro ya figuraba como adoptado.

A continuación, contactamos con otra protectora, pero esta vez sin ver ningún animal en concreto por la web, para no hacernos ilusiones. Quedamos para un sábado, pero cuando llegamos allí, ni nos abrieron la puerta. Nos dijeron que estaban en cuarentena porque habían detectado un brote de una enfermedad en un perro y no sabían si el resto se podía haber contagiado, pero a su vez, nos daban largas cuando les hablábamos de volver cuando acabase la cuarentena. Sospechamos que el problema vino cuando vieron que la pareja con la que habían quedado era de dos chicos. Por cierto, investigando sobre la enfermedad que nos pusieron como excusa, resulta que es hereditaria, no contagiosa.

Para darnos largas, nos dijeron que probásemos con la perrera municipal del Ayuntamiento de Madrid. Y lo intentamos, pero había que pedir cita previa y cuando lo intentamos, resultó que al ser funcionarios (un saludo a todos los funcionarios, antes de que nadie se rebote y acabe esto como lo de Marta Sánchez) en verano sólo trabajan de lunes a viernes por la mañana, así que no podíamos ir.

Hasta ese momento me había encargado yo del tema, pero como ya estaba bastante desilusionado, tomó el relevo ÉL y buscó más protectoras. En la página web de una de ellas se enamoró de un animal de 2 añitos, que estaba en acogida, por lo que ya estaba perfectamente educado y listo para unos novatos como nosotros. Contactamos con ellos, aclarándoles el perro que nos interesaba y quedamos para el pasado sábado.

Nos dijeron que el proceso era más lento, que primero nos tenían que hacer una entrevista, después ver nuestra casa y si todo lo veían bien, ya nos pondrían en contacto con la casa de acogida. Pero que no nos preocupásemos que el perro estaba disponible y esperándonos.

Al llegar al sitio (por cierto, por un camino de cabras) nos encontramos que estaba allí el perro que nos interesaba, así que pensamos que lo habían llevado por nosotros.

Hicimos la entrevista con Mónica, una de las voluntarias y fue super simpática con nosotros, informándonos muy bien de todo y declarándonos aptos. Al preguntarle sobre el perro que nos interesaba, que estaba allí al lado, nos dijo que no le conocía, pero se fue a informar.

Pues zás, la primera en la frente. Resulta que el perro estaba allí porque se lo iban a llevar a una familia de Alemania, pero a su vez, los propietarios que lo tenían en acogida, se querían quedar con él porque decían que era genial, pero les estaban diciendo que ya era tarde y estaban en plena llorera. Un cuadro, vamos.

La cara de ÉL era un poema. Primero se había enamorado del bicho por la web, luego habíamos visto que estaba perfectamente educado y que era ideal para unos novatos y finalmente el verlo en carne y hueso. Al decirle que no iba a ser para nosotros, estoy seguro que habría querido largarse llorando de allí. Menos mal que no lo hizo.



viernes, 3 de agosto de 2012

Érase un crucero (II)


Bueno pues una vez que llegamos al barco, como todavía no teníamos las maletas con nosotros, decidimos que lo mejor era comer, antes de que embarcara toda la marabunta.

La noche anterior, estuvimos hasta última hora haciendo las maletas, así que no pudimos ni cenar. Tampoco habíamos desayunado, así que estábamos caninos. Pues nada, otro fallo de catetos. Como no conocíamos el barco, nos metimos en el primer restaurante que encontramos, de los muchos que tenía el barco. Obviamente, resultó que era el peor. No tenía ni postres. Nos enteramos después de que era el bar en el que se servían las meriendas.

Después de medio comer, seguimos con la vuelta de reconocimiento por el barco y encontramos un buffet que tenía muchísima mejor pinta, así que había que empezar a aprovechar eso del todo incluído y allá que entramos a terminar de comer.

Bueno, creo que realmente no dejamos de comer y beber desde que embarcamos en Barcelona, hasta que volvimos a desembarcar, que lógicamente lo podíamos haber hecho rodando.

Fuimos al camarote y nos dimos cuenta de que con eso de no haberlo podido escoger y supongo que viendo dos nombres de chicos, nos habían dado uno con dos camas. Pero estábamos muy arriba (9ª cubierta) con un pedazo de ojo de buey, aunque no lo parezca en la foto es mucho más grande que el típico redondo que tenían los de las cubiertas más bajas y con bastante espacio para movernos.


Aunque ese no fue el camarote en el que nos quedamos. Al hacernos la tarjeta de embarque, habíamos visto un cartel en el mostrador que decía que por muy poco dinero podíamos mejorar la categoría de nuestro camarote, así que fuimos a recepción a informarnos. Más por pasar el rato que por otra cosa y pensando que, como nuestro camarote era de la mejor categoría, nos cobrarían un ojo de la cara por mejorarlo. Pues resultó que el precio irrisorio que ponía en el cartel era para subir una categoría, independientemente de cuál fuera. La categoría siguiente a la nuestra ya pasaba de camarote a suite, en nuestro caso "Suite junior con balcón privado" y decidimos que para una vez que hacíamos un crucero, estaría muy bien hacerlo a lo grande, así que pedimos el cambio en recepción.

Enseguida llamaron al que sería nuestro mayordomo durante el viaje para que nos acompañara a verlo y valorásemos si nos interesaba el cambio. Y nada más abrirnos la puerta, nuestros ojos abiertos como platos ya debían delatar que íbamos a pedir el cambio.

Las mejoras: una cubierta más arriba (por lo visto, en un barco esto es importante), balcón privado con dos tumbonas y una mesita, una cama de matrimonio King-size, un sofá cama, mesa de comedor, tocador, bañera enorme en vez de plato de ducha, zapatillas y albornoces con cambio diario, una tele más grande que la de mi casa, mayordomo...

Pues finalmente, esta fue nuestra suite.


jueves, 2 de agosto de 2012

Érase un crucero (I)

Hoy voy a hablar sobre las estupendas vacaciones que hemos disfrutado. O, por lo menos, voy a empezar a hablar sobre ellas, porque intuyo que me va a salir más de un post.

Siempre es conveniente empezar por el principio, porque si no, podríamos confundir la cara con el culo y no quiero que me llaméis caraculo. En este caso, el principio son los preparativos del viaje.

Teníamos pensadas varias opciones de viajes, todas ellas con la casa con ruedas. Pues resulta que un día, hablando sobre nuestras vacaciones con mi jefa, me comentó que tenía un contacto en una agencia de viajes que le había soplado que habría una oferta de última hora muy buena para un crucero.

Lo comenté con ÉL y nos pareció que después del año que llevábamos liados con las reformas, nos merecíamos un viaje más descansado que los que hacemos con la casa con ruedas, así que pillamos esta oferta, que como digo estaba muy bien de precio.

Se trataba de un crucero por el Mediterráneo occidental, con salida y retorno a Barcelona y escalas en Túnez, Nápoles, Roma, Florencia y Mónaco en régimen de todo incluído. Una gozada, vamos.

Pero como siempre, tenía letra pequeña, en este caso la condición era que no podíamos elegir camarote, ya que sería la Naviera la que nos asignaría uno a su antojo. Nos temíamos que nos iba a tocar uno interior por debajo de la línea de flotación del barco, pero cual sería nuestra sorpresa cuando nos llegó la documentación definitiva y comprobamos que nos habían dado el mejor camarote posible, uno de la categoría "Camarote Exterior Gran Lujo", que no sabíamos exactamente cómo sería, pero sonaba bien.

La cosa empezaba bien, pero no todo, porque por ahorrarnos unos euros, en lugar de pillar un AVE a Barcelona, que nos habría salido por un ojo de la cara, decidimos viajar en el tren nocturno. Sin duda este fue el gran error del viaje. ¡¡A Dios pongo por testigo que nunca más viajaré en un tren toda la noche!!

Después de un horror de viaje en el que apenas pegamos ojo, llegamos a Barcelona a primera hora y pusimos rumbo al puerto. Ya teníamos ante nosotros nuestra casa para los próximos 7 días y la verdad es que un bicharraco de estos visto desde justo debajo, impone mucho. De hecho, no hubo forma de sacar una foto en la que saliese el barco completo.


Había leído por Internet que el embarque es un proceso bastante más largo que el de los aviones, que ya es decir, así que me empapé de todos los consejos que daban y conseguimos ser de los primeros en embarcar y eso a pesar de no haber podido hacer el papeleo por internet, debido a que contratamos a ultimísima hora.

Como para nosotros ha sido el primer crucero, supongo que la crónica me quedará un poco de paletos, ya que por ejemplo os diré que yo pensaba que las maletas estarían con nosotros todo el tiempo. Pues no, al igual que en los aviones, en los cruceros hay que dejarlas en el mostrador de facturación y confiar en que estarán en el camarote dos horas después de zarpar. Afortunadamente, estuvieron.

El hecho de subir de los primeros al barco, nos permitió poder fotografiar la cubierta de las piscinas casi vacía, algo que no volveríamos a ver en el resto del viaje.



miércoles, 1 de agosto de 2012

Érase la vuelta al trabajo

Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo cuando estás de vacaciones. Parece mentira, pero ya han pasado 3 semanas y ya estoy de nuevo de vuelta al curro y a la monotonía.

Bueno, de vuelta, lo que se dice de vuelta, llevo ya bastante tiempo, porque nuestro crucero fue hace ya 2 semanas, y desde entonces hemos estado en nuestro recién estrenado piso, terminando con las chapucillas pendientes y ya lo puedo decir oficialmente y gritar bien fuerte, porque con lo que hemos sufrido, la noticia lo merece: ¡¡YA ESTÁ LA MUDANZA TERMINADA!!

Ya terminaron los meses de obras, de mirar/comprar/transportar/montar muebles, de embalar/transportar/desembalar trastos, de discutir por cuestiones del nuevo piso, de malvivir entre escombros... Una cosa menos, que alivio.

Y ahora toca vuelta a la realidad, vuelta al trabajo. La verdad es que esta vuelta al trabajo está siendo bastante llevadera. Tengo a todos los jefes de vacaciones, estoy con horario reducido y trabajando desde casa, así que de momento no hay ni rastro de la depresión post-vacacional.

En las vacaciones me ha quedado una casilla pendiente de marcar, la visita a mi tierra y a mi gente. En lo que llevamos de 2012 todavía no he aparecido por allí y ya voy teniendo muuucha morriña. De este mes no pasa, me tengo que dejar caer por allí.

El problema es que ahora mismo tenemos otro asunto entre manos y a ver cuando puedo sacar tiempo para visitar a la familia y los amigos. El asunto en cuestión que nos tiene ahora mismo ocupados es el aumento de la familia, pero es un proceso burocrático más largo de lo que pensaba. El sábado empezaremos los trámites con la entrevista de idoneidad, así que a ver si nos consideran aptos para la adopción. Ya os iré contando.

La entrada de hoy quiero que quede breve, ya que los psicólogos recomiendan que las vueltas de vacaciones sean progresivas, así que he pasado un poco de puntillas por varios temas que ya iré contando más en detalle en próximas entradas.

jueves, 5 de julio de 2012

Érase una de papeleo

Hoy he tenido un día de esos de burocracia pura y dura. En primer lugar, he firmado con CÁRNICA el anexo para mi contrato en el que aparecen todas las nuevas cláusulas relativas al teletrabajo. Creo que no me han metido ninguna demasiado abusiva, pero con estos temas nunca se sabe. Al final va a hacer falta ir con el abogado pegado al culo cada vez que haya que firmar algún papel.

Y en segundo lugar, me ha tocado renovar el DNI y el Pasaporte. El DNI para que aparezca ya con la nueva dirección. Ah que no sé si lo he contado ya, pero por fin me he ido a vivir al piso de ÉL. Ya lo contaré un poco más en detalle.

Y el pasaporte porque..... ¡¡¡MAÑANA ME VOY DE CRUCERO!!! Bueno, mejor dicho, mañana me voy a Barcelona porque el barco zarpa de allí el sábado. Lo hemos intentado, pero se ve que no cabía en el Manzanares.

Ya os contaré a la vuelta que tal la experiencia, que seguro que me da como mínimo para un par de post. Pero de momento, me vuelvo a ausentar de aquí 2 semanas, esta vez por vacaciones. La primera por el crucero (si lo repito tanto es para regodearme y daros más envidia !!qué pasa!!, jejeje) y la segunda, espero poder pisar mi tierra, que voy a batir, bueno ya lo he batido, mi récord personal. Llevo todo lo que va de año sin aparecer por allí y ya me va tocando.

Hasta la vuelta!!

martes, 3 de julio de 2012

Érase una nueva etapa laboral


Ayer empecé una nueva etapa en el trabajo, que es lo que me ha permitido volver a tener tiempo para dedicárselo al blog.

Pero vamos por el principio, porque antes de esta pausa blogeril me había despedido diciendo que empezaba un nuevo trabajo en un nuevo cliente: GAS POR UN TUBO. Pues bien, empecé allí y duré exactamente 8 horas, el tiempo que tardó PETRODOLARES en remover cielo y tierra para tratar de que CÁRNICA me devolviese allí.

Además mi vuelta coincidió en un momento muy estresante, ya que había un gobierno extranjero dando por saco y hubo que separar la compañía en dos, prácticamente de la noche a la mañana, lo que en el apartado informático, se tradujo en que hubo que traerse a España todas las infraestructuras y servicios que por abaratar costes se estaban dando desde el otro lado del charco.

Así que nada, sigo trabajando en PETRODOLARES como si nunca me hubiese llegado a ir. Bueno, en honor a la verdad, tengo que reconocer que he vuelto con un pequeño ascenso, aunque sólo en la denominación de mi puesto, porque sigo teniendo a la misma gente a mi cargo, el mismo sueldo (espero que por poco tiempo) y haciendo las mismas labores.

El gran cambio se produjo ayer, ya que tras unas semanas de ensayos, ayer comencé oficialmente a teletrabajar desde casa, lo que hace que me ahorre el ir hasta el pueblecito cercano a la Sierra y me aporta una mayor flexibilidad en la jornada laboral, ya que paso de trabajar en función de una dedicación en horas (uséase hacer lo que me dé tiempo trabajando de 8h a 17h) a trabajar por acuerdos de nivel de servicios (vamos, que me organice como quiera para terminar el trabajo a tiempo).

Hasta ahora, casi todo lo que he encontrado son ventajas, aunque también tiene pequeños inconvenientes. Por un lado, dejo de cobrar el plus de movilidad (bastante generoso) que me pagaban por ir hasta el lugar de trabajo, aunque me lo ahorro en gasolina y mantenimiento de la moto... pero salgo perdiendo y por otro lado, ahora ando con dos móviles a cuestas todo el día, el personal y el del trabajo, al que me pueden llamar en cualquier momento que se produzca una incidencia grave. Afortunadamente, en estos 7 años que llevo trabajando habrá habido unas 20 incidencias en las que me habrían tenido que llamar. Y además, qué narices, si en esos casos siempre me han llamado igualmente al móvil personal...

De todas maneras, tengo que ir a la oficina por lo menos un día a la semana, para tener una reunión con mi jefa en la que hacer el seguimiento de mi trabajo y tener otra reunión con el equipo a mi cargo, para que no se me duerman en los laureles, que a ellos también los han sacado de la oficina de PETRODOLARES, aunque su empresa en vez de enviarlos a cada uno a su casa como ha hecho CÁRNICA conmigo, los ha mandado a sus oficinas centrales.

Y de momento poco más que contar, ya que todavía estoy aclimatándome a la nueva situación, con el añadido de que también estoy estrenando piso, pero eso lo dejaremos para otro día.

lunes, 2 de julio de 2012

Érase un retorno

EEEEEOOOOOO Hay alguien por aquí. Ofú que abandonado está todo esto. A ver si me acuerdo de cómo se hacía... debe ser este botón... "Escribir nueva entrada" Sí, voy a darle... ale y ahora ¿qué cuento?

¿Pido perdón por la ausencia? Bah, eso ya lo he hecho otras veces y no sirve de nada si no hay propósito de enmienda. ¿Hablo de mi vida? No, todavía es pronto para perder a los pocos que queden por aquí. ¿Hablo de las fiestas del orgullo? Ah no, si no las he pisado... ¿Del partido de ayer? Pues va a ser que tampoco, porque no me gusta el fútbol, así que...

Quizás podría hablar sobre las cosas apasionantes que me han ido sucediendo durante estos meses (jo, meses ya, hay que ver cómo pasa el tiempo) pero... la verdad es que no podría hablar más que de reformas, visitas a Ikea, reformas, visitas al Leroy Merlin, mudanzas, cambios de trabajo, vueltas a cambiar...

Bueno, pues visto que no tengo nada interesante que contar, mejor lo dejo aquí. Y que sirva este post simplemente como reentrada en la blogosfera y a ver si me animo a escribir con más frecuencia, ahora que voy a tener más tiempo libre.

jueves, 22 de marzo de 2012

Érase un cambio de trabajo.... o no


Ya tengo nuevo curro!!! o eso creo...

Llegué el martes a mi puesto habitual en PETRODOLARES, pensando en que esta sería una semana corta y tranquila, ya que el lunes fue festivo en Madrid y que tengo poco trabajo que hacer y mucho tiempo para hacerlo.

Pues nada más lejos de la realidad. Abrí el correo electrónico y allí estaba un email de CARNICA (la empresa que me paga) esperándome en la bandeja de entrada desde el viernes a las 5 de la tarde. Teniendo en cuenta que el lunes era festivo y que los viernes salimos a las 2, no sé cuándo se pensaban que lo iba a leer.

En él me informaban de que el martes (el mismo día en que lo estaba leyendo) tenía que empezar en mi nuevo puesto de trabajo en GAS POR UN TUBO.

Dudé, traté de hablar con personas, pero sólo conseguía dar con máquinas que me invitaban a dejar mi mensaje después de un pitido y finalmente, decidí que era mejor tratar de cumplir las órdenes que tenía por escrito y me desplacé hasta el nuevo curro.

Teniendo en cuenta que PETRODOLARES está en las afueras del culo del mundo, llegué a GAS POR UN TUBO a media mañana y ya me estaban esperando, aunque he de decir que sin mucho entusiasmo.

Tampoco me esperaba una bienvenida con pancartas, globitos y confeti, pero sí algo más que siéntate donde puedas, léete esta documentación y cuando tengamos algo de tiempo ya te resolveremos las dudas.

Más tarde me enteré que la aversión no era hacia mi persona, sino hacia la situación. Y es que yo llegaba para ocupar el lugar de una mujer que no se reincorporaría a su puesto de trabajo tras la baja de maternidad, por el mero hecho de haber ejercido su derecho a solicitar una reducción de jornada por cuidado de un menor a su cargo.

Indignante sí, pero yo no tenía la culpa de aquello, ya que ni siquiera lo sabía.

A primera hora de la tarde, recibí un correo de CARNICA diciéndome que hasta nueva orden debía ir por las mañanas a GAS POR UN TUBO y por las tardes a PETRODOLARES. Así que el martes me tocó volver a cruzarme la comunidad de Madrid para llegar a PETRODOLARES.

Mis compañeros de PETRODOLARES al igual que yo, no entendían nada. No sabían si me iba, si me quedaba, durante cuanto tiempo... y para colmo mis jefas tanto de PETRODOLARES como de CARNICA no estaban localizables.

Ayer miércoles empecé ya directamente en GAS POR UN TUBO y luego me marché para PETRODOLARES y estando allí, me llamaron de nuevo para informarme que hasta nueva orden volvía a estar mañana y tarde en PETRODOLARES.

No entiendo nada, sólo sé que tengo recogidas todas mis pertenencias de ambos sitios, por si me dicen en cualquier momento que a uno de ellos no vuelvo.

Y así estoy sin saber a dónde tendré que ir mañana a trabajar.

jueves, 8 de marzo de 2012

Érase dos puestos de trabajo


En la última entrega del blog, que ya ni me acuerdo de cuándo la publiqué, me había quedado en que mi empresa me había concertado una entrevista de trabajo para un nuevo cliente. Pues bien, tuve la entrevista y me aceptaron.

En principio GAS POR UN TUBO andaba buscando 1 ó 2 personas y CARNICA nos llevó a los 3 que ahora mismo estamos en PETRODOLARES para que eligieran. No supieron decidirse por ninguno en concreto y al final nos aceptaron a los 3.

Personalmente creo que el cambio para mí sería muy bueno, ya que trabajaría a 10 minutos en moto de mi casa actual y lo que es más importante a 3 paradas de metro en línea directa, sin trasbordos, de mi futura casa. Y mucho más en el centro que ahora, que estoy en un polígono a las afueras de un pueblo de las afueras.

Profesionalmente también es toda una oportunidad, ya que supone un ascenso en mi estancada carrera, con nuevas responsabilidades y con más gente a mi cargo. Me convertiría en un jefecillo, de nivel muy bajo, pero jefecillo al fin y al cabo.

En mi empresa han querido organizar nuestra salida de PETRODOLARES de forma escalonada y han decidido que el primero en cambiar de aires sea yo. En principio habían fijado unilateralmente que mi último día en PETRODOLARES fuese mañana, empezando el próximo lunes en GAS POR UN TUBO.

Y esto ha desencadenado una guerra a 3 bandas entre CARNICA, PETRODOLARES y GAS POR UN TUBO, en la que nosotros 3 estamos enmedio del fuego cruzado y recibiendo todos los tiros.

Por mi parte, ahora mismo estoy bastante agobiado. Por un lado estoy con la incertidumbre de que sé que me voy, pero no sé cuándo, así que me tengo que espabilar para dejar todos mis temas lo más cerrados posibles. No por PETRODOLARES, que sinceramente no se lo merecen, sino por mi compañero, que se va a quedar más tiempo aquí y tiene que hacerse cargo de lo que yo deje a medias, de formar a mi sustituto y al suyo y de cerrar sus propios asuntos para organizar también su salida.

También tenemos que soportar más presión de nuestra jefa en PETRODOLARES, que se entera más de lo que pasa por lo que la contamos nosotros que por su propia empresa y está bastante agobiada con el asunto de perder a las 2 personas que ahora mismo somos quienes sacamos el trabajo adelante.

Un pequeño inciso, el tercer compañero que cambiará de trabajo con nosotros forma parte de otro equipo de trabajo, por eso no hablo de él, aunque supongo que su situación será parecida.

Casi todos los días tenemos llamadas de teléfono en la que una y otra vez nos cambian las fechas de salida y reuniones en las que una y otra vez nos cambian las prioridades en las cosas que tenemos que sacar adelante antes de irnos, así que ahora mismo lo tenemos todo empantanado y, yo por lo menos, ando pensando más en el nuevo puesto que en el actual, no lo puedo evitar, así que el cacao que tenemos en la cabeza es de órdago.

Para rematar la jugada, mi jefa de PETRODOLARES que me vé mucho más interesado en cambiar cuanto antes que en seguir aqui, me dejó caer ayer que en un futuro próximo podría haber vacantes de mi perfil en su empresa, lo que cumpliría las expectativas que tengo desde hace mucho tiempo, pero que una y otra vez se han visto incumplidas. Y me añadió que si me voy a GAS POR UN TUBO, sí que se cerrarían las puertas para mí en PETRODOLARES para siempre, así que un poco más de agobio. Por si tenía poco.

Hay que ver, en los tiempos que corren en los que hay tanta gente buscando que les quiera alguna empresa y yo aquí, acaparando puestos.

martes, 14 de febrero de 2012

Érase un dejarse querer


Hoy es un día en el que me voy a dejar querer, pero no tiene nada que ver con que sea el día de San Valentín.

No me confundáis, que no es que le vaya a poner los cuernos a ÉL. Es más, estamos mejor que nunca, haciendo planes de futuro sobre nuestro nidito de amor y a partir un piñón, como se suele decir, entre nosotros. Rozando el coma diabético de lo empalagosos que nos podemos llegar a poner.

De lo que hoy vengo a escribir es de que mi empresa me va a presentar a otro cliente y eso es un hecho casi histórico.

Me explico: llevo 6 años y medio en la empresa CARNICA en la que al principio me mandaron a un proyecto de "TRANSPORTES LA SUMA DE TODOS", para al poco tiempo compaginarlo con "COCHES CON VOLANTE A LA DERECHA" y finalmente me aparcaron en la gran empresa para la que trabajo: PETRODOLARES S.A. Digo que me aparcaron, porque llevo ya 6 años largos aquí. 6 años en los que la relación con CARNICA ha sido "cobro por tí y te pago tu porcentaje" y con PETRODOLARES S.A. ha sido "me haces el trabajo y pago a tu empresa".

La cosa últimamente está revuelta en PETRODOLARES S.A., con compañeros saliendo día tras día y con renegociaciones constantes entre PETRODOLARES y CARNICA para ajustar las tarifas.

Ante esta situación, mi empresa ha dado un golpe en la mesa y ha dicho que o cobran más por nosotros o nos lleva a otro cliente. Lo que vendría a ser una subasta de esclavos, al mejor postor. Y en esas estamos.

Esta misma tarde nos va a mirar el diente, a los 3 compañeros de CARNICA que quedamos en PETRODOLARES, el responsable de la empresa GAS POR UN TUBO. Esto supone volver a pasar una entrevista de trabajo, algo que hace como 4 años que no había vuelto a hacer y que me tiene un poco nervioso.

A priori el cambio, al contrario que a mis otros 2 compañeros, me parece interesante tanto en desplazamiento físico como en desarrollo profesional.

Físicamente PETRODOLARES está donde Cristo perdió la chancleta, como a unos 50 kms de mis casas, tanto presente como futura.

No tengo muy claro dónde estaría mi puesto de trabajo en GAS POR UN TUBO. Consultando en internet, sólo me aparece la ubicación de su sede central y si fuese allí el lugar donde tienen la informática, estaría a 10 kms. de mi casa actual y a sólo 4 de la futura. Esto ya es una gran ventaja.

Profesionalmente, en PETRODOLARES estoy muy estancado, porque aunque al comienzo ascendí muy rápido, llevo ya 4 años haciendo lo mismo y lo que es peor, sin posibilidad de mejora.

Lo que nos han vendido de GAS POR UN TUBO es que entraríamos con una categoría más alta de la que tenemos ahora, así que ya es una mejora y espero que en el sueldo también lo notemos, aunque con el ahorro en gasolina, ya me daría por satisfecho.

Ahora me bajaré a comer, después nos iremos a CARNICA a charlar con el comercial de turno, para que nos cuente más detalles del nuevo proyecto y finalmente, nos llevará a los 3 de excursión a GAS POR UN TUBO, para que nos evalúe el responsable de allí.

Con la poca información que tengo, ya digo que el cambio puede pintar bien. A ver si con lo que nos cuenten esta tarde me terminan de convencer. Ya os contaré, yo de momento me dejo querer.