miércoles, 11 de enero de 2012

Érase unos pronósticos para el 2012


Hoy voy a sacar del armario la túnica de Rappel y me voy a lanzar a hacer pronósticos para este 2012. La idea es recuperar el post al final del año y ver si tengo futuro con esto de ser vidente o echarme unas risas por no haber dado ni una.

Como este blog, al igual que su dueño, es muy egocéntrico, me voy a dedicar a lanzar previsiones sobre mi vida, porque para el resto de la humanidad, así a grandes rasgos, lo único que me atrevo a decir es que va a ser un año igual de negro que el anterior. Es que parece que esta crisis, su prima de riesgo y demás parentela, han venido para acompañarnos durante un largo trecho.

Preveo que para mí, este 2012 puede ser un año de mucho cambio. Para empezar, dudo que me llegue a comer las próximas uvas sentado en el mismo sitio en el que estoy ahora, que como no me véis, tengo que aclarar que estoy en mi puesto de trabajo. No sé si seguiré trabajando para la misma gran empresa, ni si lo haré en las mismas condiciones, pero creo que al menos cambiaré de ubicación y/o compañeros y/o jefes.

Después de lo movidito que ha sido el año 2011 en cuestiones de pareja, creo que este año va a ser de estabilidad con pequeña mejoría. Me aventuro a pronosticar que retomaremos las obras de nuestro futuro nidito de amor e incluso que podemos terminar la dichosa reforma y empezar a vivir allí.

También pronostico que puede ampliarse la familia, pero este punto lo dejó así un poco en suspense, para no dar más pistas.

Como no todo van a ser buenas noticias, también me atrevo a decir que por edad y/o enfermedad, podría haber bajas tanto en mi familia paterna como en la materna, pero ojalá que esto no sea así y que todos los que hemos empezado este año, lo terminemos con buen pie.

En cuanto a la familia política, lo que voy a decir es más un deseo que un pronóstico, pero me gustaría que mi suegro aceptase mi relación con su hijo. Creo que si ve que nos vamos a vivir juntos a ese nuevo piso, podría dar las primeras muestras de acercamiento.

Lo que no veo en mis bolas de cristal es que vaya a haber ningún papel oficial en el que se refleje que a ÉL y a mí nos una ningún tipo de lazo.

En el apartado de viajes, veo que realizaremos nuestra primera salida al extranjero con la casa con ruedas y hasta ahí puedo leer. Además de eso, creo que visitaré más a mi madre (hay mucho margen para mejorarlo).

En el ocio, si tal y como vaticino nos vamos a vivir al nuevo piso, habrá que ajustarse un poco el cinturón, pero aún así supongo que alguna visita al teatro y algún musical caerán y por mi parte, creo que haré más deporte, aunque también me atrevería a decir que pisando todavía menos el gimnasio que este año.

Mi vida social seguirá estando limitada a los amigos de mi ÉL, pero convirtiéndonos en los perfectos anfitriones. ¡Que tiemble la Preysler que le vamos a quitar todos los bombones!

Y voy a parar ya, que seguro que no doy ni una. En diciembre lo veremos.

martes, 10 de enero de 2012

Érase un día de Reyes

Para terminar con el repaso a mis fiestas navideñas, hoy le toca el turno al día de Reyes. Tengo que decir que en mi casa siempre hemos sido mucho más fans de los magos de oriente que del gordinflón de la CocaCola. No cabe duda de que es una tradición mucho más de aquí, pero para compensar también tenemos la costumbre de ir poniendo los regalos debajo del árbol, a medida que se van materializando, para abrirlos en la mañana del 6 de enero. 

Desde que paso esta noche mágica en Madrid, es la primera vez que no voy a ver la gran cabalgata del centro, pero es que estoy sin moto por culpa de una avería y eso de tener que andar utilizando el transporte público me da mucha pereza. Así que la solución ha sido verla por la tele, que Telemadrid para esto hace un gran despliegue de medios. 

Mientras estaba viendo la cabalgata por la tele, llegó ÉL cargado con su regalo y con un gran rosco relleno de nata. Mi idea era la de esperarlo para ir a comprar el rosco juntos, pero me dijo que en un centro comercial al que había ido con sus padres estaban a 2x1, así que compraron dos, uno para sus padres y otro para nosotros. 

El regalo lo colocó junto a los míos y el rosco en la nevera. Ambas cosas tendrían que esperar hasta la mañana siguiente. 

Para algunas cosas somos como niños pequeños y el día de reyes es una de ellas. Nos levantamos pronto (bueno, pronto para lo que suele ser la hora a la que se levanta ÉL en fin de semana) y fuimos derechitos a por los regalos de debajo del árbol. 

Esa también es una novedad de este año, ya que por primera vez he puesto un árbol y un belén decentes y debajo de los cuales cabían los regalos. Otros años también teníamos "arbolito" pero vamos, no podía albergar bajo sus ramas ni la caja de un anillo. 

Bueno y vamos ya al grano, a los regalos. Mi economía no anda muy saneada, porque entre el regalo del loro a mi madre y la avería de la moto, que va a ser otro tanto... me van a hacer escalar la cuesta de enero. Aún así a ÉL le han caído las 2 últimas pelis de Harry Potter en DVD, el peluche "Nachete" de Pasapalabra y unas entradas para el musical de Shrek que a pesar de las críticas que había leído por ahí, nos ha gustado bastante. Y ÉL a mí me ha regalado una fuente de agua para el salón de casa, que parecerá una chorrada pero es algo que me hacía ilusión tener. Y como autoregalo, me he comprado unos patines nuevos bastante profesionales, porque los que tenía hasta ahora eran los más baratos del Decathlon y el cambio se nota. 

Y nada más, así han sido mis navidades y así os las he contado. Ahora todavía nos queda lo peor, que es recoger toda la parafernalia navideña, que este año es mucha porque teníamos el piso hecho una horterada. Y hasta el año que viene.

lunes, 9 de enero de 2012

Érase un fin de año

Después de comentar la Navidad, toca dar un repaso a cómo ha sido el fin de año. 

La idea original era que ÉL y yo pasásemos tanto la cena de Nochevieja, como la comida de Año Nuevo juntos y sólo para nosotros, pero al final y como ocurre casi siempre, hubo varios cambios de planes. 

El primer cambio es que a ÉL le propusieron sus amigos juntarse después de las campanadas en casa de uno de ellos, para pasar una tranquila velada jugando a juegos de mesa. El problema es que en los planes de sus amigos, le dijeron claramente que no había lugar para las novias, así que yo me quedaba fuera, al igual que el resto de féminas del grupo (el resto de amigos son heterosexuales, por lo menos mientras no demuestren lo contrario). 

A esto yo le puse mala cara, ya que como había hecho el sacrificio de quedarme sin ir a pasarla con mi familia y amigos para pasarla a solas con ÉL, no era plan de que me dejase tirado a la primera de cambio y me lo aceptó, pero a cambio me pidió irse a comer al día siguiente con su familia. Con esto yo también me quedaría tirado el día de Año Nuevo, pero eso ya me importaba menos. La verdad es que es una lata eso de que su padre no acepte la orientación de su hijo, pero contra eso no se puede luchar, así que de momento, en esa mesa no hay ningún plato para mí. 

Luego llegó otro cambio de planes, ya que sus amigos finalmente aceptaron la presencia de las novias en la velada post-uvas, así que al final cedí y le dije que si íbamos los dos, que no había problema. Era la primera vez que los iba a ver desde nuestra reconciliación y no sabía cómo me iban a recibir, pero lo hacía por ÉL. 

El último cambio de planes fue la última tarde del año, justo cuando estábamos con la compra de los productos para la cena (sí, lo dejamos todo para el último momento). Me dijo que su mejor amigo, que está soltero y sin compromiso y que tiene una familia bastante desestructurada, le había comentado que iba a estar sólo en casa y le había preguntado que si se podía venir a tomar las uvas con nosotros. 

Esta vez era ÉL el que no estaba muy por la labor, en parte porque quería que empezásemos el año juntos y solos y supongo que en parte porque pensaba que yo iba a negarme a que viniese, pero se equivocaba. Yo me he sentido solo en muchas Nocheviejas y sé que se pasa mal, así que por mí no había ningún problema. Es más, le invité a que se viniese también a cenar con nosotros en lugar de venirse sólo a tomar las uvas pero su amigo no quiso. No sé si por no molestar o por qué, pero la excusa que nos dió es que su madre le había dejado mucha cena preparada. 

A cambio, le dije a ÉL que ya que venía su amigo, que se quedase conmigo a comer al día siguiente y así quedaron los planes finalmente: Cenábamos los dos sólos, poco antes de las campanadas vendría su amigo. Una hora más tarde nos íriamos los 3 a la fiesta con el resto de sus amigos y, por si la cosa se animaba, nos llevaríamos la casa con ruedas para poder dormirla tranquilamente, en vez de conducir. Y al día siguiente vuelta a casa y a comer juntos. 

Y todo iba más o menos según lo planeado: habíamos cenado, había venido su amigo, habíamos tomado las uvas (con la Pantoja, por supuesto) y la cosa se torció en la velada con sus amigos. La verdad es que fue un poco despropósito la cosa. Primero por el ir y venir de la gente, porque había una pareja que se tenía que ir muy pronto y otra que tardaba tanto en venir que ya empezábamos a dudar que apareciesen. Así que no pudimos empezar a jugar, porque los juegos que estaban previstos son de los que duran bastante y es necesario que esté todo el mundo de principio a fin. 

Para colmo, la pareja que faltaba por venir era la que tenía que traer el alcohol para casi todos, así que los amigos de ÉL empezaron a tomarse todo lo que encontraron por el mueble bar de la casa en la que estábamos, mezclando sin control. 

La situación era que las chicas y yo (vamos, las chicas, jejeje) tomábamos cubatas de Ron tranquilamente que eso sí que lo teníamos, porque lo habíamos llevado nosotros, mientras charlábamos de nuestras cosas, básicamente criticar a una pájara de la que hablaré más adelante. ÉL había tomado la sabia decisión de no beber, pero se había quedado dormido en la habitación del "propietario" del piso. En cambio los que esperaban al whisky, que se habían ventilado el mueble bar, estaban en un estado bastante lamentable. El "propietario" del piso estaba comatoso en la cama de sus padres, y el mejor amigo de ÉL estaba dando tumbos sin control por el lugar, vomitando donde podía. 

Otro de los amigos, que aún es virgen y no liga ni aunque la chica le indique su disponibilidad con un cartel luminoso, se había llevado a la fiesta a una compañera de la academia de inglés, conocida desde que entró por la puerta como "la pájara". La verdad es que a la chica se la veía bastante peculiar. Una mezcla rara de perroflauta con toques de pija y bastante politoxicómana y como consecuencia, con las facultades mentales bastante mermadas. La chica además se mostraba bastante receptiva al enamoramiento de una noche, pero ni por esas el virgen consiguió perder su estatus. 

Supongo que harta de que el virgen no diera el paso, la chica se tiró al cuello (o a donde pudo) del que andaba como una cuba dando tumbos por el piso, que en ese momento estaba durmiéndola en la misma cama que ÉL. Según confesó después, recuperó la consciencia ya en pleno morreo y al principio no sabía ni con quien se estaba besando. 

Esto provocó un cisma entre el virgen y el que estaba como una cuba, aunque la culpable realmente era la pájara y antes de que llegasen a las manos, los que casi no habíamos bebido decidimos que la fiesta ya había terminado para nosotros, así que desperte a ÉL y nos volvimos para casa a dormir. 

Al día siguiente comida tranquila con las sobras de la cena anterior y a perrear todo el día en el sofá, recuperando fuerzas para trabajar el día 2. 

La verdad es que haciendo balance, ha sido un buen comienzo de año ya que creo que ÉL y yo, por los esfuerzos que uno y otro hemos hecho, estamos mejor que nunca y por otro lado, sus amigos me han aceptado en su grupo igual que siempre, que era algo que me tenía un poco preocupado, así que ojalá que por lo menos todo se quede como está.